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Fuerteventura.- Manuel Miranda asiste al sellado del vertedero de Matas Blancas (19 fotos).




























































La Consejería de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas del Gobierno de Canarias ha recepcionado hoy las obras de clausura y sellado del vertedero de Matas Blancas, en el municipio de Pájara (Fuerteventura), una actuación que ha contado con un presupuesto de 1.062.444,95 euros y que se ha ejecutado en un plazo de cuatro meses, entre el 30 de septiembre de 2025 y el 28 de enero de este año.

Al acto de recepción han asistido el consejero de Política Territorial, Manuel Miranda; la presidenta del Cabildo de Fuerteventura, Lola García; el alcalde de Pájara, Alejandro Jesús Jorge Moreno; y la directora de la Agencia Canaria de Protección del Medio Natural (ACPMN), Montserrat Ortega, organismo dependiente de la Consejería y responsable de la ejecución del proyecto a través de su servicio de restablecimiento.

“Se trata de una intervención estratégica para la restauración ambiental y paisajística de uno de los mayores espacios degradados por vertidos incontrolados del archipiélago”, destacó Miranda en el transcurso del acto.

Por su parte, la presidenta de la corporación insular agradeció la sensibilidad de la Consejería de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas del Gobierno de Canarias y de su titular con la preservación del territorio y el paisaje. “Dentro de la estrategia del Cabildo por conservar nuestro territorio, es importante que exista esta coordinación entre administraciones y, en este caso, la Agencia Canaria del Medio Natural, a quienes agradecemos que cumplan con esta hoja de ruta tan importante para restaurar el entorno del vertedero de Matas Blancas”.

Los primeros depósitos de residuos en Matas Blancas se remontan a los años 1993 y 1994, según las primeras imágenes digitales disponibles. Los vertidos se localizaron inicialmente a ambos lados del camino vecinal de Güerepe–Matas Blancas, pero con el paso del tiempo se extendieron de forma progresiva y descontrolada hasta ocupar el cauce del barranco de Fuente Nueva–Güerepe, alterando gravemente su funcionamiento natural. La acumulación de residuos llegó a coronar las vertientes del barranco, configurando taludes y plataformas de grandes dimensiones y alto impacto visual. Como consecuencia de este proceso, el vertedero alcanzó una superficie total de 246.553 metros cuadrados, lo que lo convierte en uno de los más extensos de las islas.

Miranda subrayó que “la clausura de Matas Blancas supone un paso esencial dentro de la estrategia de recuperación de vertederos de Canarias, orientada a corregir impactos ambientales históricos y devolver a la naturaleza espacios degradados durante décadas”. En este sentido, recordó que una de las prioridades de su departamento en esta legislatura es la restauración de todos los vertederos incluidos en el procedimiento de infracción abierto por la Comisión Europea en 2015.

Para ello, entre 2024 y 2025 se han destinado cerca de 4,5 millones de euros al sellado de ocho vertederos en el Archipiélago.

El proyecto de clausura y sellado ha abarcado la totalidad de la superficie afectada, ampliando incluso el ámbito señalado en el dictamen europeo. La ACPMN consideró que una correcta restauración paisajística exigía intervenir en zonas adicionales con presencia dispersa de residuos, incorporando al proyecto una amplia área de limpieza manual no contemplada inicialmente.

Los trabajos han incluido la estabilización de taludes, el sellado de los residuos -fundamentalmente residuos de construcción y demolición, junto a restos vegetales, madera, metales y neumáticos fuera de uso- y la recuperación del cauce del barranco. La complejidad de la actuación ha obligado a dividir la superficie en ocho zonas diferenciadas, aplicando soluciones técnicas específicas y distintos materiales en función de la diversidad cromática del suelo, con el objetivo de lograr un resultado final plenamente integrado en el paisaje.

Asimismo, se ha prestado especial atención a la protección de una laguna temporal situada aguas abajo del vertedero, un enclave de alto valor ecológico que actúa como refugio para la flora y la fauna local. Esta zona se ha mantenido al margen del tránsito de maquinaria pesada, realizándose las labores de limpieza exclusivamente por medios manuales para minimizar cualquier afección.

La actuación se ha desarrollado en suelo rústico, parcialmente colindante con suelo rústico de protección paisajística, dentro del ámbito de la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura. El proyecto ha tenido en cuenta, además, la presencia del guirre o alimoche común (Neophron percnopterus majorensis), especie protegida por los catálogos canario y estatal de especies amenazadas y única representante de la familia de los buitres en Canarias.

Con esta actuación, el Gobierno de Canarias avanza de forma decisiva en la recuperación de espacios degradados por antiguos vertidos, reforzando su compromiso con la protección del medio natural, la restauración del paisaje y la cooperación entre administraciones para construir un modelo territorial más sostenible.

 


ACFI PRESS Javier Melián

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