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Reportaje/Haciendo Escuela.- Niños del Campus: "Lo que más nos gusta es el surfing y el piragüismo" (corte 7).


Dominar las olas es una ilusión que para muchos comienza casi antes que la de saber hablar. Niños que aprenden antes a surfear que a caminar correctamente. Pequeños, algunos que tan sólo cuentan con cinco años, que no tienen miedo al mar, se ponen su traje de neopreno, y se adentran para coger sus primeras olas, cabalgarlas y dominarlas. Una pasión que lleva a no poder vivir sin una playa y una tabla bajo los pies. Aprendices de surfero que se encuentran como pez en el agua entre las olas de La Cícer.

Como si de una película de pingüinos surfistas se tratara. Así se presentan estos pequeños niños a bordo de su tabla y en ACFI PRESS queremos contarles cómo se disponen a surcar las olas en busca de la gloria, que en este caso se traduce en no salir revolcado ni tragar agua en exceso. Sin duda es un aprendizaje y una experiencia inolvidables para estos niños. Así que nos sumergimos con ellos en el océano de La Cícer, con estos valientes que le ponen muchas ganas y están dispuestos a pasar un buen rato y a emular a sus monitores e ídolos encima de la tabla.

El aprendizaje

Jorge tan sólo cuenta con cinco primaveras a sus espaldas, sí, están leyendo bien, cinco añitos, y ya coge olas como si llevara desde la cuna subido a una tabla. Este pequeño nos cuenta que  le “gusta mucho el surf, sobre todo los saltos”. Pero, de mayor, no quiere ser simplemente surfista, sino que pretende combinar este hobbie con su futura profesión: “agente secreto”.

“Generalmente a los niños les damos un charla de unos quince minutos los primeros días sobre las corrientes, seguridad, socorristas, monitores, y una vez hecho esto hacemos un tabla de surf en la arena para recalcar la puesta de pie en la tabla, que es lo fundamental en el surf, y tras eso ya podemos ir avanzando”. Esto es lo que asegura Juan Benito, coordinador de la Escuela de Surf Quicksilver Oceanside de La Cícer, para quien el objetivo de este deporte es “ponerse de pie en la tabla. Eso es surf”. Ésta es la primera e inolvidable lección que aprenden los pequeños surferos en sus clases, ya que si no se consigue este fin “estaremos haciendo piragua o bodyboard”.

La escuela

Benito nos cuenta que “la escuela lleva cerca de tres años abierta, y tenemos tres tipos de curso: el privado; el campus de verano, donde los niños realizan actividades en la playa incluidas surf y bodyboard; y el de monitor especial, que es a nivel personal. Tenemos niños desde los 5 años, como Jorge, y no hay límite de edad, mientras se tenga el espíritu joven, ya que las cualidades para ser un surfero son las ganas de divertirse y pasárselo bien, y puede más el empeño que el estado físico, es decir, el propio surf te motiva y hace que poco a poco consigas esa condición física necesaria”.

Pero esta escuela no es sólo deporte, sino también solidaridad, ya que el coordinador de la misma nos explica que tienen a un “grupo de niños saharauis, no sabemos si la idea es pionera o no, pero vienen del Centro de Menores, porque han llegado a Gran Canaria desde África en patera, y hacen bodyboard y surf, y se les ha visto un progreso muy rápido en un período de tiempo muy corto”.

La Cícer

Y, ¿qué tiene La Cícer que no tengan otras playas de la Isla para que cuente con tantos surferos desde tempranas horas de la mañana hasta bien caída la tarde? Eso es lo que hemos querido saber y Juan Benito asegura que es así porque “aparte de estar en la ciudad, está ubicada en el norte, por lo que las olas para el surf son idóneas. También tenemos arena, que es fundamental en el aprendizaje, y cualquier centro de salud o Cruz Roja cerca, por lo que cumple los requisitos para que la práctica del surf sea más fácil. Además, cada vez se promueven más competiciones, de hecho nosotros el día 8 de septiembre realizamos un Clinic, una concentración de bodyboard, en donde participa gente muy buena, sobre todo canaria, y nuestra intención es que los niños aprendan y mejoren su estilo en esta disciplina”.

Ayudas económicas

En nuestro intento de tirar de la lengua a Juan hemos querido saber por qué se hace más promoción de otros deportes como el windsurf y no tanto del surf, y  él nos ha explicado que “política y socialmente este deporte está bien, y no nos podemos quejar de la ayuda, aunque poco a poco se irá consiguiendo más, y en cuanto haya más demanda, se creará más oferta y tanto políticos como instituciones nos darán más cobertura si cabe. Lo que pasa es que el windsurf es un deporte en el que se invierte más dinero, y en el surf no tanto. A nivel canario tenemos buenos windsurfistas, como las hermanas Ruano, y en surf y bodyboard también hay gente muy importante en panorama nacional e internacional, pero a los que no se les da tanta publicidad”.

Esta opinión, por ejemplo, no la comparte Itmar, uno de los jóvenes monitores, juez de la Federación Canaria de Surf y seleccionador regional, porque “las marcas y las entidades públicas como Ayuntamientos, Gobierno o Cabildo todavía no apoyan suficientemente y como deberían hacerlo a este deporte, tratándose de uno que practica muchísima gente y en el que hay calidad. El problema es que tienen el concepto de que somos los típicos ‘marihuanados’, y no es así: somos deportistas, que hacemos competición y que llevamos control anti-doping. Así que sin ningún problema pueden apostar por el surf y el bodyboard, que es bueno y saludable”.

Los monitores

Algo que sí comparte Itmar con el resto de monitores como Dino o Héctor es que “es muy gratificante, una sensación increíble, dar clases a los más pequeños, poderles transmitir todo lo que hemos aprendido nosotros durante años a base de palos y de caernos. Además aprenden muy rápido, y sobre todo, tienen ganas, que es lo fundamental para ser surfero. Eso y empezar joven, como ellos”, nos aseguran estos tres profesionales.

Pero no sólo hay surferos, sino también surferas. Es el caso de Patricia, que, además, es la coordinadora del campus de verano, “un buen lugar para que los padres dejen a sus hijos mientras trabajan, porque están en la playa y realizan actividades didácticas, deportivas y recreativas, siendo, evidentemente, el deporte rey el surf, aunque también les vuelve locos la piragua”, concluye.

Así que ya lo saben. Nunca es tarde para empezar a hacerse un adicto a las olas. Sólo hay que tener ganas y un espíritu joven y libre para inyectarse esta pasión, que a más de uno lleva a dedicar el poco tiempo de descanso que tiene al día a subirse a su tabla y dominar La Cícer.


ACFI PRESS/// Textos: Jéssica Pedrosa/ Imagen TV: José Pitti/ Fotografía: Jorge Alonso/

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