La criminología es la ciencia que estudia la cuestión criminal es decir los procesos que hacen que una conducta se desvíe. Los factores que participan en este proceso se pueden observar desde una perspectiva causal y tiene determinantes de carácter psicológico, biológico o social. Estas desviaciones de la conducta también se pueden estudiar dentro de otras categorías de orden cultura producto de un entorno social determinado.
El educador social trabaja con la diversidad de redes social y entiende la promoción cultural como una puerta para la adquisición de bienes culturales que a su vez amplían las perspectivas educativas laborales, de ocio y de participación social.
Raúl Saavedra es el director del Instituto Interdisciplinar de Resolución de Conflictos Redeo. Para llegar hasta ese puesto se formó en Educación Social y Criminología. Actualmente dirige los trabajos realizados con las familias que presentan determinados conflictos. La unión de estas dos disciplinas da lugar a la combinación perfecta para la reeducación de los núcleos familiares.
“Abordamos un amplio espectro de los conflictos pero fundamentalmente lo que tiene que ver con conflictos familiares o bien de parejas, también la relación entre hijos y padres” explica Saavedra.
Actualmente el trabajo con las familias se centra sobretodo en la conducta de los padres, si se cambian las estrategias y las habilidades de los progenitores, inherentemente se van a cambiar las conductas de los hijos. “Esto es abordaje integral, no es exclusivamente de lo que se denominan las técnicas de modificación de conducta en sí, pero supone la mejora de las relaciones interpersonales en el ámbito familiar” subraya el experto Saavedra. De esta manera se consigue guiar a los padres respecto a las actuaciones que deben tomar con sus hijos.
Las
recomendaciones principales para las modificaciones en los progenitores son plantearse objetivos
claros en la educación de los hijos y respecto a las actuaciones que hacen sobre los mismos,
autocontrol emocional, utilizar un estilo directo y respetuoso y sobretodo ser habilidoso. La
habilidad se consigue utilizando técnicas tan sencillas como la escucha o la empatía y enseñando a
los hijos a racionalizar a pensar las cosas.
“Entre más facilitamos su facilidad de pensar más
les estamos habilitando y preparando para que puedan resolver problemas de diversa índole en la
vida” comenta Saavedra.
“Realmente a veces nos encontramos mucha resistencia con los padres resistencias a la hora de aprender nuevas estrategias, nuevos modelos y resistencia a cambiar el estilo que han mantenido” destaca el educador, quién también ha observado que la mayoría de las veces son los padres los que muestran más reticencias a ser reeducados, mientras que los hijos son más receptivos a las modificaciones en su conducta. Cuanto más pequeños sean los niños más fácil resultará el trabajo con ellos.
El centro que dirige Raúl Saavedra,
Redeco, es un centro privado, tiene tres áreas de actuación, la elaboración de proyectos encargados
la mayoría de las veces por administraciones dentro de lo que es la resolución de conflictos o la
violencia doméstica. Luego cuentan con un área de formación y por último el área de Gabinete que es
donde se trabaja todo el tema de las consultas con psicólogos, criminólogos mediadores o
psiquiatras. Según las necesidades con la que llegue la familia el centro determina unas medidas de
actuación concretas.
“Todos los días me siento muy orgulloso de mi trabajo con los éxitos y también con los fracasos, hay veces que hay que saber optimizar el fracaso porque trabajamos con realidades muy duras”. Con estas palabras Raúl Saavedra resume la parte positiva y negativa de trabajar con personas en situación de conflicto.
ACFI PRESS