Esta mañana se celebraba la tercera jornada del 83 Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología, y el tema fundamental de hoy ha sido el diagnótico de los tumores intraoculares y la presentación de un sistema para predecir los riesgos de una operación de desprendimiento de retina.
José Carlos Pastor, de la Universidad de Valladolid, explicaba que tienen "una patente basada en el análisis genético de las personas que va a permitir disminuir las complicaciones de los pacientes de desprendimiento de retina. Se trata de un estudio realizado por equipos de diversos hospitales, como el Reina Sofía de Córdoba o el Donostia, y es muy importante porque no hay muchas patentes de la investigación española en oftalmología. Cada paciente reacciona de manera diferente ante una misma enfermedad, y eso va en el material genético de cada uno, pero, a partir de ahora podremos saber qué variaciones genéticas predisponen a los pacientes con desprendimiento de retina a una complicación muy grave, eso lo vamos a poder detectar con una fiabilidad muy alta mediante un chip, lo que nos permitirá tomar medidas preventivas"
Pastor también aseguraba que "hay unos 10.000 desprendimientos de retina al año, y hay tres poblaciones de riesgo: los miopes; los operados de cataratas, porque 10 años después de operarse estudios norteamericanos reflejan que la incidencia del desprendimiento de retina se multiplica por 6". Y la última población de riesgo la explicaba José García Arumí, del Instituto de Microcirugía Ocular, quien insistía en que "se trata personas de cierta edad que tienen una adherencia anómala entre la retina y una gelatina ocular, pero no tiene que ser provocada exclusivamente por un traumatismo, ya que eso es así sólo en un número pequeño de casos".
Además, en la jornada de hoy, tenía lugar el simposio 'Highlights en Glaucoma y Retina', cuyo moderador era el doctor Francisco Honrubia, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, quien afirmaba que "el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad son las dos causas más frecuentes de ceguera en el mundo occidental", Uno de los temas que se abordó en este encuentro, organizado con la colaboración de la compañía biomédica Pfizer, será el de las nuevas líneas de investigación en el tratamiento de estas enfermedades.
La detección precoz en glaucoma
La primera parte del simposio se centró en los nuevos métodos diagnósticos del glaucoma, la práctica clínica en el uso de la terapia combinada y las nuevas líneas de investigación que se están llevando a cabo en estos momentos. Uno de los ponentes, el doctor Goñi Foncillas, oftalmólogo del Barcelona Glaucoma Center, asegura que "las nuevas tendencias diagnósticas permiten detectar esta patología antes de que se produzcan los defectos visuales. Esto es fundamental porque lo importante en el glaucoma es llegar a tiempo, conseguir reducir la presión intraocular y evitar así un daño irreparable".
El glaucoma se desarrolla sin síntomas y, cuando se detecta, con frecuencia es demasiado tarde, porque una vez que el nervio óptico se ha dañado, el defecto visual es irreversible. Es muy importante iniciar el tratamiento en cuanto se detecte la enfermedad y que el paciente comprenda la importancia de cumplirlo estrictamente para evitar que el glaucoma progrese; por lo que cuanto más cómodo y mejor tolerado sea el tratamiento, más se facilitará el cumplimiento del mismo.
En este sentido, “una vez realizado el diagnóstico y, puesto que con frecuencia se trata de un tratamiento crónico, es muy importante que los especialistas conozcan las innovaciones terapéuticas y que hagan una correcta selección del fármaco de tal forma que se adecue a las características de cada paciente", explica el doctor Urcelay, especialista de oftalmología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, que también interviene en la sesión.
Esta patología afecta por igual a ambos sexos y su prevalencia es de alrededor de un 2% en la población general, de un 3% en los mayores de 50 años y de más del 5% en mayores de 70 años. Aún así, más del 50% de las personas que tienen glaucoma están sin diagnosticar debido a la ausencia inicial de síntomas y, por lo tanto, no reciben el tratamiento adecuado con las consecuencias que ello conlleva.
Las dos caras del tratamiento de la DMAE
En la segunda parte de la charla se abordaron los progresos e investigaciones en el campo de la retina. Una de las enfermedades más frecuentes en esta área es la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad degenerativa, que en su forma húmeda se produce por el crecimiento anormal de los vasos sanguíneos afectando a la parte central de la retina, la mácula. Uno de los factores implicados en el desarrollo de esta enfermedad es el VEGF (Factor de Crecimiento del Endotelio Vascular, en sus siglas en inglés).
"Los fármacos que se utilizan para tratar esta enfermedad y que se aplican directamente en el ojo, pasan a la circulación sanguínea. Dado que el VEGF tiene acciones importantes en el funcionamiento del sistema vascular, su bloqueo fuera de la zona que deseamos tratar puede ocasionar efectos adversos” explica el doctor Tuñón, especialista de cardiología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid.
"Sin embargo, -aclara Tuñón- no todos los fármacos existentes actúan de modo similar. Por ejemplo, pegaptanib se limita a bloquear la isoforma 165 de VEGF, sin afectar al resto, como la 121, que tiene efectos beneficiosos. Por tanto la seguridad cardiovascular no tiene que ser obligatoriamente la misma con todos los fármacos. En este sentido, el estudio VISION muestra que el tratamiento con pegaptanib no incrementa la incidencia de eventos cardiovasculares y es, por tanto, una opción segura en el manejo de la DMAE".
Para el doctor Cervera, especialista en retina del servicio de oftalmología del Hospital General Universitario de Valencia, "la degeneración macular asociada a la edad es una enfermedad degenerativa y cuyas consecuencias en la visión muchas veces son irreversibles". Por ello, es muy importante recibir el tratamiento adecuado cuanto antes y que el paciente sea consciente de la importancia de éste, para que sea perseverante. Así se conseguirá frenar su progresión y el empeoramiento de su calidad de vida.
"La DMAE comienza desarrollándose, en la mayoría de los casos, en uno de los ojos y luego pasa a afectar al otro provocando en el enfermo limitaciones visuales que le impiden desarrollar actividades cotidianas como usar el teléfono móvil o jugar a las cartas", asegura el doctor Ruíz Moreno, especialista en retina del VISSUM Instituto Oftalmológico de Alicante. El síntoma más común es la pérdida de visión central que convierte las imágenes percibidas en imágenes borrosas y distorsionadas.
En nuestro país existen unos 300.000 afectados de DMAE, lo que la convierte en la primera causa de ceguera y de discapacidad severa. Afecta a las personas mayores de 55 años, aunque el 40% de las personas diagnosticadas tiene más de 75. Según la Organización Mundial de la Salud, la prevalencia en las próximas décadas se triplicará como consecuencia del incremento de la longevidad.
ACFI PRESS