Miguel Materin, es uno de los oftalmólogos asistentes al 83 Congreso Nacional que se celebra en la capital grancanaria. Es argentino afincado en Estados Unidos desde hace algunos años y es uno de los máximos expertos en el tratamiento de tumores oculares.
Los tumores pueden ser benignos o malignos. Lo principal es “aclarar de qué tipo son”. Para ello, los dividimos en dos grandes grupos: niños y adultos. En los niños, el tumor maligno más frecuente es el retinoblastoma. Materin explica que los niños sobreviven a este tumor en un 96 por ciento de los casos. “Lo más importante es el diagnóstico precoz y acertado y en consecuencia la elección del tratamiento”.
Tradicionalmente, los dos grandes tratamientos en niños eran la radiación externa y el nuclear, es decir, quitarle el ojo. Hoy en día, desde principio de los años noventa, con el uso de la quimioterapia, los niños se salvan más y tienen menos aparente probabilidad de riesgos. Con el diagnóstico adecuado, estos niños pueden mantener la visión en un 50 por ciento.
El tumor benigno más frecuente en los adultos es el nevus y el maligno más frecuente es el melanoma. “Muchas veces es muy difícil hacer el diagnóstico diferencial entre ambos tumores”, destaca Materin. Cuando el tratamiento es en el ojo, el riesgo es alto porque cualquier intervención puede provocar lesiones en el paciente.
“Uno no quiere dejar de tratar un melanoma pequeño, pero tampoco quiere tratar un tumor benigno muy grande”. Para eso se usan datos técnicos para poder identificarlos. Todos estos problemas se están resolviendo con el uso de la biopsia y el análisis de los cromosomas que se encuentran en el interior del tumor. “La esperanza es poder mejorar la sobrevida de los pacientes con melanoma con el tratamiento y el diagnóstico precoz”.
“Cuando vemos un paciente con un tumor le tenemos que cambiar las prioridades. Tenemos tres objetivos: primero salvar la vida, segundo es salvarle el ojo y el objetivo tercero es salvar la visión”, recuerda Miguel Materin.
El promedio de cantidad de pacientes que van a tener daños visuales es del 50 por ciento dependiendo del tratamiento que se le haga. Si el tumor está localizado en el centro de la visión, el promedio se encuentra en el 100 por cien, si el tumor está alejado del centro de la visión, ese pronóstico se aleja del 100 por cien de los daños.
“Lo que se está incrementando es el diagnóstico, los médicos estamos más atentos”.
Lo importante es educar a los médicos jóvenes. Si bien estos tumores son raros, existen.
ACFI PRESS