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Reportaje/Religión.- La Comunidad musulmana canaria celebra la Fiesta del Cordero (recursos y 3 totales).


El mundo musulmán celebra en el día de hoy una de sus más emblemáticas tradiciones el aid al-kabir, más conocido como Fiesta del Cordero. Esta celebración conmemora el día en el que el profeta Abraham Ibrahim intentó asesinar, por petición del Señor, a su único hijo Isaac, en el último momento éste fue sustituido por un cordero.

A Ibrahim se le consideró desde ese momento hanif, que significa que buscaba sinceramente a Dios y se prohibió el sacrificio humano en la religión. Años más tarde y ayudado por su hijo, el profeta fundó un templo la Kaaba, el lugar sagrado y de peregrinación religiosa más importante del Islam.

Tradicionalmente los musulmanes acuden a rezar en reunión el día de la fiesta a primera hora de la mañana, lugares como Vecindario o Santa Catalina en Gran Canaria, o La Gavia de Las Hormigas en Puerto del Rosario, acogieron en la mañana de hoy estas sesiones de rezo en grupo.

Tras las oraciones un miembro o dos de cada familia (normalmente el padre acompañado del hijo), acuden a recoger sus corderos. Es decir cada familia compra uno de estos ejemplares, que suele pesar entre 15 y 20 kilos, para después cocinarlos y comerlo entre toda la familia.

Para poder sacrificar los corderos un imán bendice el acto y está presente durante el mismo. El matadero Insular de Gran Canaria fue el encargado en el día de hoy de el sacrificio de alrededor de 200 corderos. La totalidad de la plantilla del recinto insular ayudó al desarrolló de la tarea.

Cada cordero vivo cuesta ocho euros por kilo y el sacrificio 18 euros. Un coste nada exacerbado teniendo en cuenta que se garantizan las mejores condiciones higiénicas y que cada ejemplar pasa una inspección sanitaria. Una vez preparado el cuerpo del cordero es entregado a las familias.

El matadero insular ha realizado una campaña previa a la fiesta para concienciar a la comunidad musulmana de la necesidad de realizar la matanza con las pertinentes condiciones higiénicas, pero pese a todo unos 400 ejemplares son sacrificados de forma clandestina.

Esta fiesta presenta una gran problemática además de la sanitaria y es que el cordero escasea en las islas por lo que cada uno sólo puede llevarse un ejemplar. Una parte del mismo puede ser cedida a una familia pobre.

Una vez en casa la carne es cortada y cocinada. Todos los miembros de la familia participan de esta labor. Se preparan pinchos morunos, se asa la carne y se invita a los amigos  a participar, así se juntan en numerosos grupos. Los tradicionales dulces árabes no faltan y abunda el té. Es un día de celebración y festejo para la religión musulmana, casi el más importante de su calendario.


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