Juan Morales y Juana Santana son los padres de Ruth. Esta joven de 26 años tiene una discapacidad psíquica del 74% según un dictamen técnico facultativo. Esta discapacidad ha originado que a lo largo de su vida la joven desarrolle una serie de conductas nocivas para su persona.
Sus padres han cuidado de ella lo mejor que han podido, pero la situación se les fue de las manos hace ya algunos años. Pese a que tienen la custodia de su hija, que ha sido declarada incapacitada, no consiguen ubicarla en un centro que según ellos responda a las exigencias de su enfermedad.
La infancia de Ruth transcurrió como la de cualquier otra niña. Iba al colegio con sus hermanos para recibir una educación. Ya entonces se podía percibir que sus circunstancias psíquicas no eran las mejores, pero hace 20 años el tratamiento ante estas enfermedades era otro, ni siquiera se percibía que se le debiera de tratar aparte, con una educación especializada.
Con la madurez la joven comenzó a escaparse de casa, pasaba días en la calle, dónde consumía drogas y bebía. Quedó embarazada y tuvo mellizos. Dos pequeños que nacieron en perfecto estado de salud y que hoy crecen felices bajo la tutela de sus abuelos. Con la llegada de los niños la cosa no mejoró y Ruth siguió protagonizando escapadas en las cuales se prostituía para drogarse, llegando incluso a ser violada en varias ocasiones.
Cuando la situación se hizo insostenible, los padres pidieron ayuda legal y se presentó la solicitud de ingreso de Ruth en un centro sociosanitario. En junio de 2006, el Gobierno de Canarias emite un dictamen técnico facultativo con orientación a Centro Ocupacional con Residencia. A principios de julio de 2006 se emite resolución de ingreso con internamiento en un piso tutelado de Aprosu, donde finalmente ingresa en noviembre.
Durante su residencia en Aprosu, centro privado concertado con el Cabildo de Gran Canaria, el estado de salud de Ruth va mejorando, se muestra más estable y manifiesta una mayor predisposición hacia su entorno, realiza actividades tuteladas y hace amigos.
Tras las vacaciones de 2008 la joven regresa al centro. Según la institución estaba "incontrolable" y se escapa hasta en tres ocasiones. Tras una visita rutinaria al médico con sus padres, la dirección del centro impide su acceso al mismo alegando que no cumple el perfil para residir ahí.
Tras una breve estancia en la planta de salud mental del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín un juez dictamina una orden en la que se insta al Cabildo a ingresarla en un centro sociosanitario que se adecúe a las características de la enfermedad de la joven. Finalmente acaba en la Quinta Médica de Reposo, donde continúa hoy en día.
“Si yo pudiera tenerla en mi casa la tendría, así me haría compañía, me ayudaría en los quehaceres del hogar, pero con los comportamientos que tiene no puede ser, aquí tenemos a dos menores”, explica su madre. Los padres cuentan que ha llegado incluso a saltar por la ventana del domicilio, lesionándose, para poder salir a la calle y temen que cualquier día le ocurra algo realmente grave, que se le contagie una enfermedad de transmisión sexual o que reciba una paliza de muerte.
En la Quinta Médica de Reposo no es feliz. Tras escaparse del lugar, los médicos determinaron atarla siempre que estuviera en la habitación y ella misma afirma “mami, aquí no hay más que locos”. Los padres aseguran que el trastorno de su hija "no es de tipo mental, por lo que no debería estar ahí".
“Si fue apta durante dos años para estar en Aprosu, ¿por qué de repente no cumple el perfil?”, se pregunta Juan Morales, que admite que si sus circunstancias económicas fueran mejores no tendrían estos problemas para alojar a su hija en un centro “en condiciones”.
Mientras esperan que la situación mejore, estos padres estudian emprender acciones legales contra las instituciones y organismos que, según ellos, no han sabido ubicar a Ruth en el lugar que le corresponde.
De hecho la Audiencia Provincial de Las Palmas ya ha convocado una vista ante el juez en la que deberán estar presentes los representantes de Aprosu y del Cabildo grancanario, así como los padres de la joven. Previamente un psicólogo forense analizará el estado mental de Ruth.
El Cabildo se reafirma en que el centro es el correcto
Por su parte, la Consejería de Política Social y Sociosanitaria del Cabildo de Gran Canaria se mantiene en la tesitura de que Ruth se encuentra en el centro correcto ya que su perfil ha variado en estos años. “Todas las decisiones que se han hecho en torno a esta persona son decisiones que se han tomado en comisiones de personal especializado que han decidido qué es lo mejor para esta persona”, explica a Acfi Press el consejero de Política Social de la corporación insular, Pedro Quevedo.
La Consejería afirma que tanto los técnicos de Aprosu, como la Comisión de Seguimiento de Personas con Discapacidad, como el Servicio Canario de Salud a través del Plan Insular de Rehabilitación Psicosocial, han contestado al juez tras emitir la orden que “esta persona no debe estar en un centro sociosanitario debe estar en un centro específico para personas con problemas de salud mental, por su bien y el de todas las demás personas con las que convive”, afirma el consejero.
“Lo que hay es un informe clarísimo de que esta persona debe estar en un centro específico para sus características y no hemos recibido ningún informe que ordene que deba estar en otro centro, por lo que el juez debe estar tranquilo”, sentencia Quevedo, que mantiene que el Cabildo de Gran Canaria está atendiendo a la paciente ante este nuevo problema que le ha surgido.
Falta de Centros especializados en Canarias
El consejero de Política Social y Sociosanitaria informó de que en las Islas existe una gran carencia de centros especializados, aunque determinó que esa carencia no se resolvía ingresando a las personas en centros no adaptados a sus características.
“Yo me paso la vida solicitando como mínimo 1.500 plazas más en Gran Canaria, pero lo que es verdad es que la situación no es estar en el centro que no le corresponda al paciente, perjudicando a esta persona en primer lugar, porque no está en el centro que le corresponde, y en segundo lugar a todos los demás porque se genera una situación de tensión injustificada”, asegura el consejero.
ACFI PRESS