El buque Atlantic Star, de bandera de Belice, permanece desde hace un mes atracado en el Muelle Reina Sofía de la capital grancanaria, la tripulación, de origen ruso y ucraniano, acusa al armador de haberles dejado en situación de desamparo, no reciben su salario y las 15 personas sobreviven gracias a la caridad. Han llegado a Gran Canaria con la esperanza de recibir ayuda europea tras pasar dos meses en Senegal.
A prinicipios de los años noventa se inició esta costumbre por parte de los armadores de abandonar a sus tripulantes por verse incapaces de sufragar los gastos de la embarcación y su personal. Con la caída de la Unión Soviética y la quiebra de muchas de sus empresas los barcos se hacinaban en el puerto grancanario. Las tripulaciones esperan con ansias la subasta de las embarcaciones, que a veces se prolonga durante años. Para poder recibir sus salarios de los nuevos propietarios, los marineros se ven obligados a denunciar a los antiguos y mientras que esperan, sobreviven en condiciones infrahumanas, en los propios navíos.
El caso del Atlantic Star no es el único, en el Muelle Reina Sofía también se encuentra el Iballa G, transportaba combustible desde el puerto de Gran Canaria a los pesqueros españoles que faenan en las costas africanas, su situación es lamentable, sin agua, sin gasoil y sin comida sobreviven 18 personas entre cucarachas desde hace tres meses.
Los trabajadores del Iballa G. ven en el origen español de su armador la única oportunidad de salir airosos de su problema. Tienen enfermos a bordo que no reciben asistencia médica y que apenas pueden moverse para descender del navío.
La única opción que queda a estos hombres es la de la ayuda del Gobierno español, la mayoría emprende acciones legales contra su armador y con suerte tras mucho tiempo de espera, consiguen dinero para pagar un billete de vuelta a casa o se enrolan en otro navío.
ACFI PRESS