El Día de Todos los Santos nace en homenaje a los mártires, antiguamente se recordaba al mártir en el aniversario de su muerte acudiendo al lugar dónde había fallecido, como habitualmente el mártir no moría sólo, sino que cada vez eran más los martirizados, aumentaba el número de personas que acudían a estos lugares era numeroso.
La iglesia decidió que era imposible designar un día para cada uno de ellos así pues nació el Día de Todos los Santos. Poco a poco la tradición va cambiando y se adapta a los nuevos tiempos, así hoy se celebra un Día de Todos Los Santos en el que se aprovecha para recordar a los seres queridos ya fallecidos.
Los cementerios de toda España cobran más vida que nunca, miles de personas acuden a poner flores en las tumbas de aquellos que ya no pueden olerlas, un homenaje póstumo y una forma de decir al fallecido que no se le olvida.
Los cementerios de San Lázaro, El Puerto y Las Palmas en la capital grancanaria presentaban hoy una estampa típica del día que es, aunque la lluvia no facilitó las cosas, la perseverancia de los que cumplen cada año con una tradición centenaria no fue mellada por el temporal que pasa por las islas.
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria está desarrollando durante todo este fin de semana un dispositivo especial, policía municipales coordinan el tráfico en las inmediaciones de San Lázaro, tres aparcamientos han sido habilitados para la ocasión, aunque el barro, producto de los chubascos, no ha facilitado la visita a los transeúntes.
El personal de los cementerios ha ubicado varios baños móviles para mejorar las condiciones de los visitantes, el servicio de guaguas ha sido intensificado para facilitar el acceso a las instalaciones y un equipo humano facilita cualquier información referente a la ubicación de los nichos.
El otro lado de la moneda lo representan los que en días como hoy hacen negocio. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, ha ubicado los puestos de los floristas a la entrada del cementerio, como cada año el día de todos los santos hacen su agosto. Entre ellos están los que acuden sólo para la ocasión y los que todo el año trabajan desde ese punto, la mayoría son hijos de sepultureros o han seguido con la tradición familiar.
Este año la lluvia tampoco les ha favorecido a ellos, dicen que se nota la bajada de asistentes y es que el temporal no perdona a nadie. Aún les queda un fin de semana para completar uno de sus trabajos más intensos.
Los visitantes se quejaban de los desorbitados precios de las flores y por eso, muchos las traían ya compradas. Este hecho complementa la bajada del consumo de flora y es que se mire por donde se mire también es un producto de la crisis, que ni el día de los difuntos descansa en paz.
ACFI PRESS