La activista saharaui Aminatou Haidar lleva casi un mes en huelga de hambre; su hazaña no ha pasado desapercibida para nadie y lo que la opinión pública se pregunta es qué pensarán sus familiares, cómo será su casa y si realmente tan desgraciada es su vida.
Un equipo de Acfi Press ha tenido la posibilidad de acercarse a su entorno más cercano en El Aaiún: allí hemos podido visitar la casa de la activista y el barrio donde reside, así como entrevistarnos con algunos de sus familiares más cercanos. En el mundo árabe son los mayores los que llevan la responsabilidad en la familia. Al haber fallecido el padre de Aminatou y estar separada, son sus tíos los encargados de ejercer de portavoces.
Haidar reside en uno de los principales puntos neurálgicos de El Aaiún, muy cerca del zoco de la ciudad, el mercado. Su casa, en cuya puerta aparece el número 14, se distingue por una peculiaridad: no es de color salmón como el resto de las edificaciones de la ciudad, sino marrón. Junto a su puerta, un taller de reparación y un olivo da sombra a la morada de la saharaui.
Mientras Aminatou amenaza con terminar con su vida a base de no comer, su familia se plantea visitarla en Lanzarote para hacerla recapacitar. "Queremos visitarla sola, dentro de un contexto absolutamente humanitario y familiar, sin tener por medio a la gente que está manipulando la situación", señala uno de los tíos.
Antes de que Haidar fuera trasladada a Lanzarote ya intentaron que no llevara a cabo sus planes; ella contestó que tenía principios y que no se iba a echar para atrás; ahora sus tíos y hermanos intentarán más que evitar que abandone sus propósitos ver cuál es su estado e intentar ayudarla en todo lo posible.
ACFI PRESS