El Melilla acabó esta pasada noche con el sueño del Tenerife Rural de regresar a la ACB (91-87). Norteafricanos y canarios protagonizaron un espectacular encuentro, repleto de emoción y calidad, que se decidió en un mal segundo cuarto de los isleños ya que los diez puntos de desventaja con los que se fueron al descanso los pupilos de Rafa Sanz no los pudieron recortar pese a su acierto en los últimos diez minutos que le hicieron situarse a sólo dos puntos de la remontada.
Tal y como recoge la crónica de la página web de la Federación Española de Baloncesto, en el primer cuarto de la segunda semifinal, como ocurriera en el primer duelo, donde el Lucentum Alicante superó al Los Barrios (84-81), para mantener la costumbre de esta competición y de la tónica del partido anterior igualada absoluta en marcador (20-20) y juego. Melilla mostrando ese arsenal interior que tiene su póquer de pivots y Tenerife buscando desde la distancia y la inspiración de sus exteriores el equilibrio de amenazas. El americano del Melilla Victor Cutberth, un ganador nato, mostraba todo su talento en esos primeros minutos enviando un claro mensaje a su rival de que estaba dispuesto a todo por repetir las experiencias vividas en sus últimas tres temporadas en la Adecco LEB Oro.
Rafa Sanz intentó maquillar el desequilibrio en el juego interior planteando una defensa zonal que si bien si obtuvo el objetivo de crear más solidez defensiva en la pintura permitió a Huertas mostrar su buena mano con dos triples consecutivos que distanció a Melilla (35-30) en minuto 15. Y con la vuelta a defensa individual de los canarios, vuelta al castigo interior melillense con Caio Torres y Waleskowski, relevos de Southall y Cuthbert, desgastando a los pivots de un Tenerife tocado (40-30, minuto 37).
Un estratega como Paco Olmos se guardaba una defensa zonal tras tiempo muerto rival para intentar dar un nuevo golpe al rival y casi lo consigue (44-30) de no ser porque en Tenerife hay jugadores con mucho oficio que no se descomponen tan fácilmente. Al final de la primera parte 10 puntos arriba para Melilla (46-36) producto de una evidente superioridad en el juego interior. Entre los cuatro pivots 30 de los 46 puntos de su equipo compensando así el mayor acierto canario desde la línea de tres puntos.
Y tras el descanso Rafa Sanz insistió en la defensa zonal como herramienta para descomponer el juego de un Melilla que a medida que pasaba el partido se iba sintiendo más dominador gracias a un equilibrado ataque en el que desde el poste bajo se obtenían muchas situaciones de ventaja en el lado contrario. La buena dinámica melillense sabiendo correr cuando era posible y tener pausa en muchos momentos le permitió mantener e incluso incrementar ante un Tenerife cuya virtud era seguir trabajando sin bajar ni la concentración ni la intensidad consciente de que a lo largo de los minutos tendría la oportunidad de volver al partido.
Esa capacidad para resistir en los momentos tuvo como premio acercarse a 7 puntos en el minuto 29 (62-55) para concluir el tercer cuarto igual que al descanso, con 10 puntos favorables a un Melilla que veía la final cerca tan difícil como diez minutos atrás. Julio González y Antelo habían sido capaces de liderar la resistencia canaria en los momentos en que las fuerzas y la moral de algunos compañeros empezaban a flaquear.
Y una jugada de cuatro puntos de Francis Sánchez dio vida a Tenmerife y de pronto el destino del partido dejó de estar tan claro. Un triple de Carroll acercó a los canarios a cuatro puntos, ¡sólo a cuatro! (74-70) con cinco minutos por jugar. Era el momento de Francis Sánchez y sus triples imposibles y 76-73 en el marcador con el pabellón disfrutando nuevamente de un partido extraordinario.
El Oro de la Adecco LEB brillaba más que nunca en el Fernando Martín de Fuenlabrada. A cada acción le seguía otra menor, cada triple era respondido con otro más difícil. El espectáculo y la emoción aumentaba hasta incluso superar lo vivido dos horas atrás. A poco más de un minuto 81-79 tras el tercer triple imposible y consecutivo de Francis que provocaba que hasta Sergio Rodríguez en la grada alucinara y que los corazones de todos los aficionados canarios y melillenses latiendo más rápido que en toda la temporada.
Un nuevo triple, este nuevamente de Huertas, llevó al Melilla a
una diferencia que parecía decisiva (84-79 a 50 segundos del final)… parecía, sólo parecía porque
Julio González acercaba todavía más a Tenerife (85-83) con 20 segundos por delante. Los tiros libres
dictaron la sentencia final. Melilla, como antes Lucentum, se situaba a un paso de la ACB.
ACFI PRESS