Discurso íntegro de Ana Oramas en el Congreso de los Diputados.
"Señoras y señores diputados:
Me van a permitir que hoy que Coalición Canaria trae una moción sobre la adaptación a Canarias de las políticas turísticas y de conectividad aérea, dedique mis palabras al artífice de estas propuestas. Me refiero a Adán Martín, Presidente de Canarias, que nos ha dejado esta semana.
Un gran Presidente, con 30 años de servicio público, que fue diputado en esta Cámara, y que creyó y luchó por una Canarias única, y a la que España y Europa debían valorar como una oportunidad geoestratégica, convirtiendo nuestra tierra en una plataforma tricontinental, vital para el reforzamiento europeo y para el desarrollo de Africa.
El mar para él no era una muralla, como tantos ven, sino una autopista que permitiría conectar, con las políticas adecuadas no sólo las islas, sino éstas con el mundo, las personas, las ideas, las mercancías, los proyectos. Por ello la importancia de los puertos y aeropuertos y por ello muchas de las propuestas que hoy traemos a su consideración.
Cuando tantos claman por la integridad española y se centran en la bandera o en los símbolos, no caen muchas veces en la cuenta de que las comunicaciones con Canarias y Baleares son los auténticos hilos que aseguran la unidad real de España, la viabilidad de ambos archipiélagos y el bienestar de sus tres millones de habitantes.
Otros ejes de su discurso fueron África y el drama de la inmigración y el turismo.
África porque creía que España y Europa debían jugar en una posición estratégica en el presente y futuro desarrollo de ese continente, y Canarias debía ser esa lanzadera. Hoy está Casa Africa, por la que tanto luchó ante el Gobierno de España y su papel con la Fundación Libertad y Democracia para el registro de las propiedades de personas que no podían acceder a dicho recurso.
Pero donde se vio su altura moral y de visión de Estado fue el año 2006 con el drama de la inmigración africana. Ese año llegaron a Canarias 80.000 personas en cayucos y pateras, y hoy emocionada, me recordaba la Vicepresidenta, que de esos momentos dramáticos nació y se forjó una gran amistad.
Adán era un político distinto a todos, como recordaba Mª Teresa, discutían y discrepaban con gran tensión, pero cuando comparecían ante la opinión pública manifestaban acuerdo, responsabilidad, serenidad y convirtieron lo que era inicialmente un problema de Canarias, en un asunto de Estado, y lo más importante, lograron los dos, que Europa redescubriera sus obligaciones pendientes en el Continente más crítico y empobrecido del mundo.
Supo buscar la complicidad de nuestro Rey en los momentos más difíciles, la Casa Real fue vital en aquellas horas y días.
Testigo de lo que viví y estoy diciendo es su querido amigo José Segura, en aquel momento Delegado del Gobierno.
Qué fácil hubiera sido la demagogia, la histeria, el rédito político, y sin embargo hubo responsabilidad, serenidad y sentido de Estado.
Hoy también hablamos de turismo y Adán siempre creyó y luchó para que nuestra principal industria, con 15 millones de visitantes, pudiera transformarse y seguir siendo competitiva, y que en épocas como las actuales había que luchar en excelencia, formación y educación y sobre todo facilitar la conectividad y la apertura de nuevos mercados.
Sin olvidar a un sector industrial y agrícola vitales para mantener una diversificación de nuestra economía, tantos viajes a Europa para que pudiéramos competir en igualdad de condiciones, las ayudas al sector agrario e industrial, conseguidas a brazo partido en Bruselas y que muchas veces era más difícil convencer a Madrid que a Bruselas.
Adán creía que los canarios teníamos derecho a ser felices, que había que pensar en el futuro, nunca en el corto plazo, en la Canarias que dejaríamos a nuestros hijos, que había que planificar, ponerse en el futuro y cuando acordáramos dónde debíamos estar dentro de 15 ó 20 años volver al presente y aplicar las políticas necesarias para ese objetivo.
Qué diferente de lo que hacemos hoy la clase política, con decisiones improvisadas de gestos y políticas cortoplacistas.
Creyó y luchó por un nacionalismo integrador y pragmático, y para ello impulsó una reforma del Estatuto, que decía que era una semilla que sembraba para el futuro y que ampliaría nuestros horizontes y el espacio canario.
Por ello la próxima aprobación de los espacios marítimos canarios y el reinicio de la negociación del estatuto, sé que esté donde esté será el mejor homenaje que le podremos hacer.
Termino, Sr. Presidente.
Canarias llora hoy por un gran Presidente, pero sobre todo, todos nosotros echaremos en falta al amigo, al hombre coherente, de gran altura moral y nobleza, que creía en los consensos y en los acuerdos, y de unos valores que hoy tanto se echan en falta en los políticos.
Que su vida, sus ideas y su talante sean un ejemplo, y que su legado de esa Canarias posible y única, la veamos pronto.
Que lo que Europa reconoció en su Constitución con ese status especial de Canarias, lo veamos en nuestra Constitución pronto, y que ese autogobierno y nuevo Estatuto, vital para nuestra tierra y por el que tanto luchó sea una realidad.
Gracias, señores diputados por permitir este homenaje a un hombre
grande pero sencillo, mi amigo Adán Martín."
ACFI PRESS