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Navidad.- La Confederación Canaria de Empresarios celebra su tradicional encuentro navideño (recursos y 23 totales).


El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, el del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Pérez, la delegada del Gobierno en Canarias, Carolina Darias, el líder regional del PP, José Manuel Soria, alcaldes de municipios de Gran Canaria como Néstor Hernández -en funciones-, de Las Palmas de Gran Canaria, Aureliano Francisco Santiago, Telde, o Tomás Pérez, La Aldea, fueron algunas de las autoridades que hoy asistieron al tradicional encuentro navideño que celebra la Confederación Canaria de Empresarios.

Entre los asistentes estuvieron empresarios como Eustasio López (Lopesan), Germán Suárez o los hermanos Domínguez, además del presidente de la Cámara de Comercio de Las Palmas, Ángel Luis Tadeo, el de la CEOE de Tenerife, José Carlos Francisco, la jefa Superior de Policía de Canarias -cargo que dejará en los próximos días-, Concepción de Vega, o el jefe Superior de la Policía Autonómica, Ignacio Bádenas.

A todos ellos, el presidente de la CCE, Sebastián Grisaleña, dirigió el siguiente discurso:

"Comparezco ante ustedes en estas fechas, dándoles la bienvenida al tradicional encuentro navideño de la Confederación Canaria de Empresarios que, desde hace muchos años viene siendo un buen lugar para reunir a la clase empresarial y congregar a una amplísima representación de la vida política y social de Canarias.

Quiero agradecer, también, de manera particular, la significativa presencia de Autoridades Políticas y Gubernamentales que nos acompañan, la de los medios de comunicación, y la elevada representación de altos cargos con responsabilidad en distintas instituciones públicas y privadas.

Muchas gracias por acudir a nuestra convocatoria.

Históricamente, es un acto que solemos aprovechar para exponer las cifras sobre el Estado de la Economía y el Empleo. Esta vez, poco puedo comentar que no sepan ustedes. Basta sólo con decir:

  • el grave deterioro del empleo;
  • el déficit público del Estado, Comunidad Autónoma, Cabildos y Ayuntamientos;
  • la alarmante escalada de la deuda externa;
  • la escalofriante cifra de cierre de empresas o la pérdida de competitividad, nos obliga a actuar con mayor determinación de como lo estamos haciendo.

Seguimos inmersos en la peor crisis de nuestra historia moderna y aunque algunos indicadores empiezan a dar las primeras señales de optimismo, debemos ser cautos, porque continuamos en un contexto con evidentes síntomas de debilidad.

Empezamos a decir que ya no caemos, que comenzamos a vislumbrar el final del túnel, pero también tenemos la responsabilidad de decir que no se atisba una recuperación clara para 2011.

Afirmar lo contrario sería estar ajenos a la realidad. Es cierto, seguimos viviendo una situación límite con el cierre de más de cuatro mil empresas y un gran número de pérdidas de puestos de trabajo, donde la tasa de paro se sitúa en el 28,67%.

Situaciones todas ellas, que permanecen en el tiempo, que se convierten en verdaderos dramas familiares y que van socavando, poco a poco, la autoestima y la capacidad de aguante de nuestra sociedad.

Eso es lo que está pasando, eso es la 'Realidad Canaria' que estamos viviendo en el día a día y a la que debemos hacer frente. Y por si fuera poco, nos hemos visto con unos Presupuestos Públicos que basan la reducción del gasto en unas menores inversiones públicas; y con unas propuestas que penalizan el ahorro y la inversión.

En estos momentos tan difíciles, reducir la inversión pública supone acabar con la principal contribución de las Administraciones al crecimiento económico. Nuestros políticos deben ser conscientes de que los Presupuestos Generales, tanto de ámbito nacional como local, pese a las limitaciones que infringe la situación actual y el recorte obligado que imponen los compromisos de endeudamiento, deben diseñarse apostando claramente por la inversión productiva.

Soy consciente de que en un Estado Democrático la política de equilibrios es importante, pero créanme, el año 2011 va a ser determinante para la salida de la crisis y en esta situación extrema, hay que apelar al esfuerzo de todos: Empresarios, Gobierno central, Administraciones territoriales, Sindicatos y Ciudadanos para asumir la adopción de medidas impopulares, difíciles pero necesarias para salir adelante.

Hemos llegado a la conclusión que los planes de estímulo llevados a cabo a lo largo del 2010, han resultado una solución intermedia que no resuelve los verdaderos problemas de fondo que arrastra nuestra economía.

No obstante, anteayer el Congreso convalidó el Decreto Ley que incluye las últimas medidas de ajuste adoptadas por el Gobierno de la nación que, si bien, desde nuestro punto de vista son insuficientes, hace falta materializarlas de manera rápida y eficiente para contribuir a contener la degradación de nuestro sistema productivo.

Por nuestra parte, desde la Confederación insistimos en que se debe contar con los empresarios y con las propuestas y la visión empresarial para volver a situarnos en la senda del crecimiento.

Somos nosotros, los empresarios, los que con nuestro esfuerzo, con nuestras ideas y con nuestros recursos, los que creamos empleo. Somos nosotros los que conocemos la realidad del mercado y los que sabemos de primera mano cuales son las oportunidades que existen.

Conviene recordar una verdad que, desafortunadamente, se olvida con frecuencia en el debate político: Una sociedad es competitiva en la medida en que lo son sus empresas y sus trabajadores.

Y sin empresarios no hay empleo, sin personas emprendedoras que asuman riesgos, no hay sociedad de futuro. Desde el comienzo de la crisis los empresarios exigimos que se adoptaran una serie de medidas para hacer que nuestra economía creciera de nuevo, para preservar el mayor número posible de empleos y ayudar a los trabajadores sin empleo a insertarles en el mercado laboral.

Mi conclusión es clara y contundente, si se hubieran puesto en marcha a tiempo las propuestas que venimos diciendo y que continuamos reclamando como prioritarias en el “documento sobre perspectivas para Canarias”, la situación podría ir mejor y las expectativas de futuro serían diferentes.

  • Tenemos que apoyar decididamente a las Pymes y a los empresarios autónomos. Uno de los grandes problemas que tienen es la falta de crédito, por lo que seguimos insistiendo en la necesidad de restaurar la financiación que proviene de las entidades financieras. 
  • Es imperativo que las empresas cobren lo que les deben las Administraciones Públicas. La existencia de muchas de ellas dependen del pago efectivo de las facturas pendientes.
  • La Administración debe poner ahínco en eliminar y superar las barreras burocráticas que, aún en el siglo XXI, todavía limitan, entorpecen y desaniman la inversión. El exceso de burocracia administrativa y de normas hunde a los empresarios en una larga agonía en la que se eterniza la concesión de una licencia o la tramitación de una sencilla autorización por plazo indeterminado.
  • Tienen que aprobarse los distintos planes urbanísticos, que deben contar con todas las garantías jurídicas para que sean una herramienta que incentive la inversión, y dejen de suponer una barrera a la iniciativa empresarial.
  • Nuestro Archipiélago no puede esperar más, necesitamos estudiar mecanismos de estímulos en los concursos públicos para las empresas Canarias.
  • Estamos de acuerdo con modernizar el actual sistema tributario y eliminar todo impuesto que obstaculice nuestra competitividad.
  • Seguimos mostrando nuestra preocupación por el creciente intrusismo empresarial. Y entiéndaseme bien, eso no implica la proliferación de sanciones a las empresas que con muchas dificultades se mantienen, sino actuar sobre aquellas que ejercen una verdadera competencia desleal estando al margen del mercado.
  • Hace falta promover medidas de estímulo sectorial que permitan amortiguar los efectos del ajuste en actividades como la construcción, mejorar la competitividad de la industria y nuestra producción agrícola, así como del Comercio, otro de los sectores más afectados, y recuperar la demanda en el sector turístico como estandarte de nuestro sistema productivo.

Controladores

Llegados a este punto, quisiera hacer una reflexión con motivo de lo ocurrido el pasado Puente de la Constitución. Las perspectivas del sector turístico y la recuperación del resto de los sectores productivos no pueden estar a expensas del comportamiento de determinados colectivos que yendo contra el Sistema pueden paralizar la actividad. Le hemos dado todo nuestro apoyo al Gobierno en todas las actuaciones que se están llevando a cabo para depurar responsabilidades.

Después de este hecho y de la experiencia que hemos tenido con anterioridad en otros sectores, estamos cada vez más convencidos de que el esfuerzo empresarial tiene que darse en un contexto propicio y seguro, caracterizado por la liberalización de sectores y colectivos que ofrecen servicios estratégicos para el funcionamiento y quehacer diario de nuestra Sociedad.

Y con carácter más estratégico:

  • Debemos hacer un esfuerzo en políticas de educación y promover desde la
    infancia el espíritu emprendedor,
  • fomentar la formación profesional y apoyar los presupuestos destinados a la investigación, la ciencia y la tecnología y al equilibrio de nuestro modelo energético.
  • Es vital también mejorar el trasvase entre la Universidad y la Empresa, además de fomentar y potenciar la salida al exterior de nuestras empresas.

Y como eje estratégico y piedra angular del desarrollo económico, nuestro Régimen Económico y Fiscal debe adquirir el papel protagonista que se merece. A lo largo de todo este año, multitud de debates han cuestionado la necesidad de reformar nuestro REF.

En multitud de ocasiones hemos podido oír voces que apuntan a que este REF no es válido, que no sirve para reducir los efectos de la crisis y, nosotros, desde la Confederación, insistimos, una vez más, en que la esencia del REF es atender circunstancias que son de naturaleza estructural y derivadas de nuestra condición ultraperiférica, y por tanto, su configuración es independiente de cualquier coyuntura económica.

Siempre que se nos ha preguntado, nosotros hemos insistido en lo mismo. Amoldar el REF a esta crisis implica proceder a un cambio de carácter permanente para atender un problema puntual, cuando ha demostrado ser muy eficaz en momentos de crecimiento económico.

Si se lee con detenimiento la normativa de nuestro REF, se observa que existe una
enorme cantidad de medidas económicas y fiscales, que después de quince años no han sido puestas en marcha.

Y estas medidas sí que podrían haber ayudado a sofocar los efectos de la crisis. El año pasado, y hablando de los efectos de la crisis y de las medidas estructurales a adoptar, desde esta misma Tribuna, reclamé una urgente reforma del Mercado de Trabajo.

En el mes de Septiembre entró en vigor la tan demandada reforma, y lejos de suponer una profunda modernización de las reglas de juego, podemos calificarla de tímida y hecha a regañadientes. Hoy ya empiezan a oírse voces de que el nuevo marco laboral no está teniendo los efectos deseados y proponen la marcha atrás como solución.

Mi reflexión es clara. Se requieren cambios más ambiciosos que los actuales para mejorar el funcionamiento de las relaciones laborales. Un marco laboral a la altura de nuestros competidores europeos, que simplifique las fórmulas de contratación, fomente la contratación a tiempo parcial y en el que se aplique un sistema eficaz de control del absentismo laboral y de adecuación del sistema de pensiones.

En el marco institucional, también esta comparecencia representa la confirmación de un proyecto empresarial de presente y de futuro tras mi reciente reelección como Presidente de la Confederación Canaria de Empresarios. Un proyecto que tiene como eje principal la vocación de servicio de los Órganos directivos de la Confederación.

Un proyecto responsable que pertenece a todos los empresarios, y que no tienen cabida a planteamientos egoístas e individuales que dificultan el avance colectivo. Venimos a servir y no a servirnos.

Un proyecto que parte de la base del trabajo imprescindible de las organizaciones sectoriales y territoriales de Lanzarote y Fuerteventura. Quiero enviarle un saludo entrañable a José Fernando Rodriguez de Azero, expresidente de la CEOE de Tenerife, por los años que hemos compartido defendiendo juntos los intereses económicos de Canarias y darle la bienvenida a su nuevo Presidente José Carlos Francisco pues tenemos la necesidad de reforzar y dar continuidad a la unidad de criterios y colaboración que siempre han sido buenas.

Hoy más que nunca, desde nuestras organizaciones y a través de la Confederación
Canaria de Empresarios, estamos demostrando nuestra fortaleza, nuestra capacidad de influencia y participación social, nuestra cohesión interna y unidad.

Somos una organización, con más de 32 años de historia, de relevancia constitucional, que basándose en un esquema de afiliación voluntaria ha obtenido la condición de más representativa, lo que le refuerza en la prestación de servicios y herramientas necesarias para la creación y desarrollo de las empresas que constituyen el entramado canario.

La forman 2 Confederaciones insulares, 11 federaciones y más de 200 asociaciones empresariales: Aglutina a más de 19.000 empresas de la Comunidad Canaria y de ella dependen más de 185.000 trabajadores.

Cuenta con el respaldo y apoyo de más de 500 directivos y directivas que se reúnen periódicamente, y más de 200 profesionales trabajan día a día por el conjunto de las empresas de Canarias.

Como ven, contamos con un equipo humano sólido y comprometido. Negociamos 24 convenio colectivos sectoriales y en los últimos quince años hemos suscrito cinco acuerdos de Concertación Social.

Con esta carta de presentación, nos presentamos ante más de 80 foros de representación institucional con la defensa a ultranza de los intereses generales y comunes de todos los empresarios.

La Confederación Canaria de Empresarios y sus asociaciones, con su dinamismo y su vitalidad impulsa el desarrollo del tejido empresarial canario y renueva día a día su compromiso con todas las asociaciones para continuar extendiendo su apoyo y
afrontando juntos el futuro con ilusión y optimismo.

Bajo estos argumentos me van a permitir que promueva, defienda y reclame una vez más la participación activa de las organizaciones empresariales en los foros de interlocución social en detrimento de intervenciones particulares que no defienden el interés general del empresario canario.

La Confederación se caracteriza por su neutralidad e independencia. Desde esa independencia y permanente diálogo, queremos un Gobierno que se ocupe de los empresarios adoptando medidas necesarias para dar solidez a los cimientos de la economía.

Dejarnos fuera del debate social o no contar con nuestras propuestas y proyectos, representa dejar al margen a quienes deben liderar la recuperación del Archipiélago.

Al hilo de todo esto, otra cuestión importante quiero decir: Hay muchos proyectos que están pendientes de ejecución encima de la mesa de alguna Consejería o Ayuntamiento, y que seguro podrían contribuir a mejorar la actual situación de nuestro mercado de trabajo, por lo que su puesta en marcha resulta necesaria e imprescindible. Quiero, apelar a la responsabilidad de nuestros representantes públicos para que se impulsen dichas actuaciones.

No es momento de pensar en clave electoralista, y sí de ejercer la labor de servicio público con responsabilidad y total dedicación hasta el último suspiro de la legislatura. Muchos proyectos y puestos de trabajo dependen de ello. Y ya termino; pero no quisiera hacerlo sin mencionar que, además de todo lo anterior, hay una cuestión fundamental para que todo funcione.

Me refiero a la confianza que deben transmitir los Gobiernos tanto en el análisis de la situación como en sus actuaciones. Si no hay confianza en lo que se está haciendo, es fácil que cunda el desconcierto y el desánimo. Y es fácil que, al final, las inversiones busquen otros destinos que sí les generen esa confianza.

Por nuestra parte, estamos dispuestos a poner todo nuestro empeño para que Canarias recupere la senda del crecimiento y comience a crear empleo. No escatimaremos en el esfuerzo, ni tampoco eludiremos nuestros compromisos con la sociedad canaria.

Como empresarios seguiremos haciendo lo que mejor sabemos hacer: Trabajar duro para seguir siendo los verdaderos artífices del crecimiento económico, y generar así puestos de trabajo.

Estoy seguro de que los empresarios sabremos estar a la altura de las circunstancias, porque nos va en ello el futuro de Canarias y el futuro de nuestras empresas.

E insisto: De la crisis se sale trabajando más y mejor. De la crisis se sale dejando actuar a los empresarios en un marco administrativo sencillo, transparente y seguro. En definitiva, de la crisis se sale ayudando a los empresarios, no yendo contra ellos.

Finalmente y en estas fechas permitanme que tenga un recuerdo para aquellos que nos han dejado este año y a los que todos tenemos presente.

Y ahora si termino: Sin olvidar el reconocimiento al trabajo constante y la dedicación de todos los profesionales de la Confederación bajo la dirección del Secretario General. Una profesionalidad que queda acreditada con los trabajos, proyectos e informes que realizamos con nuestro personal interno.

Nada más, tan solo desearles a todos felices fiestas, salud, paz y prosperidad.

Brindo por ello, y por todos ustedes.

Muchas gracias".


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