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Vinos.- Bodegas Ferrera presenta Momentos, un vino blanco singular con personalidad (recursos, 3 totales y editado).


Ha sido galardonado con el premio a la mejor imagen en el Concurso Oficial de Vinos Agrocanarias 2012 y con la medalla de plata en la categoría de vinos blancos secos en el Concurso Regional de Vinos Alhóndiga 2012

Elaborado con las variedades malvasía y albillo, mezcla inexistente en el mercado hasta la fecha, cuenta con una producción limitada de 3.000 botellas

Bodegas Ferrera presentó hoy en Santa Cruz de Tenerife su última creación, Momentos, un vino blanco de la Denominación de Origen del Valle de Güímar que ha sido galardonado con el premio a la mejor imagen en el Concurso Oficial de Vinos Agrocanarias 2012 y con la medalla de plata en la categoría de vinos blancos secos en el Concurso Regional de Vinos Alhóndiga 2012.

Juan Rubén Ferrera, copropietario de las bodegas, y el artista tinerfeño Alejandro Tosco, autor de la imagen que adorna la botella, ofrecieron los detalles de este caldo en una rueda de prensa celebrada este mediodía en el Hotel Taburiente de la capital tinerfeña.

Momentos es un vino blanco seco, fermentado en barricas nuevas de roble americano y elaborado con las variedades malvasía y albillo, mezcla inexistente hasta la fecha en el mercado. Se trata de un caldo que marida bien con todo tipo de carnes, quesos curados y semicurados, mariscos, arroces, etcétera.

La producción de Momentos está limitada a 3.000 botellas que se pueden adquirir en la propia bodega, en cajas individuales al precio de 18 euros. También pueden encontrarse en la vinoteca Bodega de los Vinos, en Icod, y en la Vinoteca La Reserva de Herradores, en La Laguna.

La singularidad fundamental respecto a otros blancos de la isla de Tenerife y del mundo es que no existe otro vino en el mercado en el que se mezclen exclusivamente las variedades malvasía y albillo. Aromas distintos, sabores diferentes y, sobre todo, el diseño de la botella, que igualmente es único. "Me inspiré en el lloro de la viña cuando es podada, que suelta una lágrima y que, en este caso, cae sobre la piedra volcánica en la que se encuentra ubicada la finca de Bodegas Ferrera, fusionando el verde de la hoja con los ocres del tronco y en el mismo reflejo de la gota se podían ver los azules del cielo y los blancos de las nubes. Es esa esencia, la fusión de la tierra con el cielo, la de la misma vida y la de la propia naturaleza, la de la propia vida de la vid”, reflexiona Alejandro Tosco respecto al diseño de la imagen.

Momentos es un caldo de color amarillo pálido con sutiles tonos alimonados. En nariz resulta muy original, de intensos y complejos aromas, con ligeros toques de vainilla, coco y frutas exóticas. En boca resulta sabroso, con cuerpo, bien estructurado y con sabores intensos que se prolongan ampliamente en el posgusto.


La Bodega

Bodegas Ferrera nace con la intención de perpetuar una larga tradición vitivinícola iniciada en la primera mitad del pasado siglo por Don Tomás Ferrera Martín, célebre bodeguero de Arafo, creador de uno de los vinos de mayor prestigio de la zona, agricultor incansable y persona con grandes ansias de aprender, lo que le llevó a conocer y profundizar en la agricultura, la viticultura y la enología. Bodegas Ferrera puede considerarse antigua en su origen y moderna en su actitud, siendo pionera en su día en tener al frente a una mujer, Doña Maruca, esposa de su fundador. En la actualidad, Carmen Gloria Ferrera, hija de Don Tomás y de Doña Maruca, ha decidido continuar con la tradición familiar, modernizando la bodega y abriéndola de nuevo al público tras unos años en los que solamente se elaboró el vino para consumo de familiares y amigos.

Bodegas Ferrera se encuentra ubicada en Arafo, en pleno casco urbano. Se ha ampliado y reformado, y dispone de zona de elaboración y crianza, sala de catas, la tienda de la bodega, patio de usos múltiples y sala de degustación. Los vinos se pueden degustar y adquirir en la propia tienda de la bodega, de lunes a viernes, de 9:00 a 16:00 horas y los sábados de 10:00 a 14:00 horas. También se organizan visitas guiadas para grupos o parejas los sábados.

Bodegas Ferrera sitúa sus viñedos a 1.000 metros de altitud. Los suelos de origen volcánico y el predominio de los vientos alisios marcan el carácter y la personalidad de sus vinos. La finca está enclavada en el mismo límite del monte verde, prácticamente en la cumbre del Valle de Güímar. Cuenta con 2 hectáreas de terreno propio, situadas en el centro de una lengua de lava volcánica, donde, orientadas en la misma dirección de la salida del sol, crecen sus cepas. Un entorno incomparable que no deja indiferente a quien lo visita.

La comarca vitivinícola del Valle de Güímar contiene más de 1.500 hectáreas de viñedo, y comprende los municipios de Arafo, Güímar y Candelaria. El viñedo se extiende en esta comarca desde zonas cercanas a la costa hasta cotas muy altas, próximas a los 1.500 metros.

Además de Momentos, Bodegas Ferrera produce también los siguientes vinos.

Ferrera Blanco Seco.- Elaborado a partir de las variedades albillo, listán blanco y moscatel, es fiel reflejo del especial carácter que ostentan sus variedades. Presenta un color amarillo pálido con frutos verdes e irisaciones plateadas, delicado aroma frutal con recuerdos a albaricoque y plátano, paladar frutal bien enmarcado con una fina y equilibrada acidez que se prolonga agradablemente en el posgusto.

Ferrera Afrutado.- Elaborado a partir de las variedades moscatel (50%) y listán blanco (50%), se trata de un vino de color blanco con tonos verdosos; en nariz desprende un aroma intenso con recuerdos a frutas tropicales y flores; en boca resulta elegante y fresco con un perfecto equilibrio entre azúcar y acidez.

Ferrera Legendario (Tinto Barrica).- Cuenta la leyenda que en 1705, la erupción del volcán de Las Arenas, en Arafo, provocó una corriente de lava que, al llegar a la bodega de los monjes agustinos, se bifurcó, volviendo a unirse a pocos kilómetros para dejar a salvo, en el centro de una gran lengua volcánica, una tierra cultivable que ha sido considerada sagrada. En estas tierras legendarias crecen las cepas de las variedades castellana, syrah y tempranillo con las que se ha elaborado este vino que, tras una crianza de 4 meses en barricas de roble, presenta un color cereza con tonos violetas, en nariz con sugerentes tonos balsámicos y de frutas rojas; en boca resulta estructurado con un paso frutal bien enmarcado, agradable y fresco en su final.


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