A través de la Consejería de Medio Ambiente y Emergencias, que dirige María del Mar Arévalo, el Cabildo de Gran Canaria acaba de culminar, con medios propios, una serie de actuaciones para el mantenimiento y la conservación del Barranco de los Cernícalos, la mayor formación boscosa continua de acebuchales de Canarias a menudo frecuentada por senderistas.
Desde el pasado mes de enero, cuadrillas del Servicio Insular de Medio Ambiente han llevado a cabo la limpieza de los accesos y del cauce del barranco, mejorado senderos o eliminado residuos vegetales generados con ocasión de actuaciones anteriores.
Además, han corregido con leña y pequeñas repoblaciones (de fayas, mocanes, peralillos, acebiños, acebuches o tajinastes) la erosión del terreno. Como curiosidad, se han enterrado troncos de sauces que fueron abatidos por el último temporal, favoreciendo así la dinámica natural del ecosistema.
Ubicado entre Telde y Valsequillo e incluido en la Reserva Natural Especial de los Marteles y en el Paisaje Protegido de Lomo Magullo, el Barranco de los Cernícalos cuenta con más de 400 hectáreas, en su mayoría pobladas por acebuchales.
La sauceda (bosque de sauces o saos) que ocupa su cauce es una de las más extensas de Canarias, con casi tres kilómetros de largo. El de Los Cernícalos es, además, uno de los pocos barrancos en Gran Canaria con flujo de agua permanente durante todo el año, de ahí el interés que despierta entre los senderistas, que verán facilitado su recorrido gracias a las intervenciones ejecutadas desde la Consejería.
ACFI PRESS