El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, ha presidido esta mañana el acto de la firma del protocolo básico que definirá el futuro modelo de financiación de las universidades públicas canarias, un documento, subrayó, “que servirá para consensuar un modelo que ha de ser objetivo y eficaz para que las instituciones académicas puedan consolidarse como el motor del desarrollo socioeconómico y cultural de Canarias, potenciar sus cualidades diferenciadoras y, en consecuencia, alcanzar el nivel de excelencia académicas que buscamos”.
Así, durante la firma del protocolo, que fue suscrito por la consejera de Educación y Universidades del Gobierno de Canarias, Soledad Monzón, por el rector de la Universidad de La Laguna, Antonio Martinón y por la rectora accidental de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Trinidad Arcos, en la sede de Presidencia del Gobierno en Las Palmas de Gran Canaria, el presidente del Ejecutivo autonómico destacó que, “entre todos los agentes implicados, estamos definiendo una nueva política de financiación que propicie fondos para nuestras universidades públicas pero que también sirva para promover mejoras en el sistema educativo universitario”.
Clavijo recordó que la Consejería de Educación y Universidades lleva más de un año trabajando conjuntamente con las dos universidades públicas canarias para definir, atendiendo a sus necesidades y a las demandas de la sociedad actual, “un nuevo modelo de financiación que, de forma racional, equitativa y consensuada, se convierta en un vehículo a través del cual podamos seguir mejorando, tanto en el ámbito docente, en los resultados académicos, como en la actividad investigadora, transfiriendo estos resultados a la sociedad canaria, en especial a su sistema productivo”.
El Plan de Financiación que establece el citado Protocolo consta de dos fases. La primera, del año 2017 al 2019, incluye el compromiso por parte del Gobierno de Canarias de garantizar el mantenimiento del volumen de recursos, con posibilidad de crecimiento en función de las posibilidades presupuestarias, introduciendo un criterio objetivo, basado en el propio incremento del presupuesto de la Comunidad Autónoma o de la Consejería de Educación.
Esta fase incluye, además, otra serie de compromisos como son, por ejemplo, la adecuación permanente de la oferta de estudios a las demandas sociales, así como la racionalización de las plantillas docentes adecuándolas a las requerimientos de futuro.
Otro de los compromisos se basa en la mejora progresiva y continua de los resultados académicos en la formación proporcionada, reduciendo el abandono temprano de los estudios y aumentando la calidad de la enseñanza y del aprendizaje. Asimismo, esta primera fase establece también entre sus objetivos el incremento de los niveles de actividad investigadora, apoyando los polos de excelencia y fomentando la transmisión de resultados a la sociedad canaria, en especial, a su sistema productivo.
La segunda fase del plan, del año 2020 al 2025, incluye una financiación básica de gastos de funcionamiento e infraestructuras, con el fin de garantizar los recursos necesarios para el normal funcionamiento de las universidades.
Además, establece una financiación por resultados que responde al criterio de eficiencia y premia la mejora en la calidad docente, investigadora y de gestión, que está directamente relacionada con las mejoras en el rendimiento académico, la empleabilidad de los egresados, la internacionalización, la transferencia de resultados, el conocimiento del tejido productivo canario o la eficacia y la eficiencia en la gestión.
Por último, la financiación estratégica se centrará en el fomento de la excelencia universitaria, de tal forma que la cantidad de fondos a percibir por las universidades esté vinculada a su capacidad para adaptar sus servicios, proyectos e iniciativas a los objetivos estratégicos marcados para la Comunidad Autónoma.
ACFI PRESS