El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, presentó y explicó
esta tarde, viernes Primero de Mayo, el documento que el Gobierno autonómico ha redactado como punto
de partida y con múltiples aportaciones para la posterior aprobación por consenso del Pacto para la
Reactivación Social y Económica de las Islas. Esa propuesta contempla una batería amplia de medidas
dirigidas a reforzar el sistema sanitario y sociosanitario público ante la amenaza de la COVID-19, a
proteger a los ciudadanos y empresas más vulnerables ante la crisis socioeconómica derivada de esta
emergencia sanitaria y a reactivar de forma integral la economía isleña, con especial atención a la
actividad productiva principal en Canarias, que sin duda es el turismo.
El documento base ya ha sido entregado a
todos los agentes que intervendrán en el proceso de participación, análisis y discusión que se prevé
conduzca a la definición final del Pacto para la Reactivación, entre los que se encuentran los
grupos parlamentarios (PSOE, Nueva Canarias, Sí Podemos y Agrupación Socialista Gomera, estos
apoyando al Gobierno, junto a Coalición Canaria-PNC, Partido Popular y Ciudadanos); las
administraciones locales, representadas por la Fecai y la Fecam; los municipios más poblados del
Archipiélago (Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, La Laguna y Telde); las
organizaciones empresariales y sindicales más representativas; y los colegios profesionales y
entidades del llamado Tercer Sector.
El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, se refirió hoy a esta
iniciativa y afirmó que se trata de un proceso con “responsabilidad compartida” que “ojalá” culmine
con la aprobación del Pacto a finales de mayo, en torno al 30 de este mes. Ello supondrá tener un
documento que refleje “cuál es la situación que nos afecta y cómo debemos afrontarla”, indicó
Torres”. También subrayó que la propuesta del Gobierno está concebida para “evitar recortes” en los
servicios públicos que garantizan el mejor Estado del bienestar; para activar los mecanismos que
potencien la atención sanitaria óptima contra la COVID-19; para tener en cuenta la atención a las
familias más vulnerables, y para que haya la menor pérdida posible de empleo. Para cubrir estos
objetivos centrales, se tiene que actuar con fondos públicos y privados, advirtió el presidente de
Canarias. También previó que, a partir de junio próximo, ya se pueda avanzar en un plan integral de
actuación con la ficha financiera definitiva, que, como el Pacto, debe ser consensuado con todos los
participantes en esta iniciativa abierta y luego ratificado por el Parlamento Autónomo.
La propuesta redactada
por el Gobierno de Canarias se estructura en cinco grandes pilares y detalla las medidas según los
focos de actuación principales y teniendo en cuenta los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de
la Agenda 2030 que ya prepara el Ejecutivo. También se realiza una previsión para atender
presupuestariamente las actuaciones que inicialmente se desglosan en el documento base. La cifra
estimada de recursos, que solo es una aproximación, se sitúa 14.249 millones de euros para 2020, con
8.712 millones procedentes de Canarias y 5.537 del Estado.
En estas cantidades se recogen ya las
partidas previstas en los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma, “y habrá que hacer un
esfuerzo porque con la caída de los ingresos, los presupuestos canarios apenas superarán los 7.000
millones, y habrá que buscar los 1.500 millones restantes con la implicación de las admnistraciones
públicas y privadas”, apuntó el presidente. Esa cuantía presupuestaria solo representa una previsión
realizada a partir de las medidas que se contemplan en la propuesta de partida y por ello no puede
ser considerada en ningún caso como el objetivo financiero preciso del Pacto para la Reactivación
Social y Económica de Canarias, que solo se conocerá tras alcanzarse el consenso entre los
participantes en su redacción. Una vez esto ocurra, el Gobierno de Canarias se compromete a
desarrollar un plan con esas acciones, sistema integral de recuperación que se elevará a la Cámara
regional para que sea ratificado.
La iniciativa institucional que se somete a discusión
El documento base del
Gobierno de Canarias emana de propuestas y reflexiones, además del Ejecutivo autonómico, de los
grupos parlamentarios canarios, de los agentes económicos y sociales (CCE, CEOE-Tenerife, UGT y
CCOO), de las administraciones locales, de los cuatro municipios canarios de más de 100.000
habitantes, de quienes han sido presidentes autonómicos, de los colegios profesionales y de
entidades del llamado Tercer Sector.
Esa redacción ha sido posible tras mantener más de 30 reuniones de
trabajo desde el 16 de marzo pasado, todas ellas con el objetivo de llegar, tras la presentación de
este primer documento, al Pacto para la Reactivación Social y Económica de Canarias. Una vez
aprobado el Pacto, este ha de ser plasmado y desarrollado en un plan, que aprobaría el Gobierno de
Canarias y luego elevaría al Parlamento para su ratificación.
La propuesta de Pacto incorpora compromisos
en firme sobre los principios y las líneas estratégicas a contemplar en el posterior plan de acción.
También incluye la tarea imprescindible de negociar un marco presupuestario adecuado, con ficha
financiera disponible, para que la Comunidad Autónoma de Canarias pueda desplegar el paquete de
medidas y así atender las necesidades sociales más urgentes y a la vez reactivar la economía
regional, junto al refuerzo del sistema sanitario público.
El posible Pacto comprometerá a sus
firmantes en la defensa de cinco prioridades estratégicas:
El mantenimiento de los servicios públicos
fundamentales; esto es, la sanidad, la educación y los derechos sociales, incluyendo la atención a
la dependencia y la política de vivienda. Son los pilares básicos, junto a las pensiones, del Estado
del bienestar y la principal red de apoyo a la ciudadanía frente a una crisis como la que ya se ha
activado tras la pandemia de la COVID-19.
El refuerzo de las
capacidades sanitarias y sociosanitarias al ser conscientes de la relevancia que adquieren en la
recuperación de la confianza y en el paso con garantías a la nueva realidad.
La atención y el apoyo a las personas vulnerables, que serán las
principales víctimas de estas crisis y las que requieren mayor dedicación por parte de las
autoridades públicas para garantizar que nadie se quede por el camino.
El mantenimiento y la recuperación del empleo, siempre buscando limitar que los efectos
coyunturales de esta crisis se manifiesten en consecuencias permanentes y ampliando el colectivo de
personas vulnerables.
El impulso de la actividad económica
para devolver cuanto antes a Canarias a la dinámica de prosperidad compartida a la que esta
comunidad autónoma aspira.
Tal y como se refleja en el
documento base, el futuro Pacto se justifica ante el hecho contrastado de que Canarias figura
siempre entre las comunidades autónomas de España más gravemente afectadas por la crisis sanitaria
de la COVID-19 en los ámbitos social y económico. Dentro de las actividades con mayor presencia en
la economía isleña, los efectos más graves se producen, según estimaciones de Ceprede, en la
hostelería, con un intervalo de impacto en la actividad para el conjunto del año de entre el -14,3%
y el -21,4%. El comercio local también se ve muy dañado con descensos de entre el -4,9% y el
-7,4%.
Considerando los efectos directos e indirectos estimados por Exceltur para el sector
turístico de las Islas, la contracción del PIB canario en el acumulado del año 2020 puede oscilar
entre el 14% y el 19%, con una reducción en la ocupación de entre el 16% (138.000 personas) y el 22%
(182.000 puestos de trabajo perdidos).
El ISTAC, en cambio, ha analizado en algunas simulaciones hasta tres
escenarios diferentes, en función del confinamiento y su posterior desescalada, así como la fecha de
apertura de las actividades afectadas por el estado de alarma, el restablecimiento de las conexiones
aéreas y el funcionamiento de los establecimientos turísticos y de ocio. Según ese Instituto
canario, la caída del PIB regional para 2020 oscilará entre el 20,4% y el 32,3%.
Aparte de tales impactos
macroeconómicos, la actuación del Gobierno de Canarias se justifica en las mayores tasas de pobreza
relativa existente en las Islas y en la fuerte caída de la recaudación tributaria. Se prevé que los
ingresos fiscales de Canarias se reduzcan al término de 2020 en 955,6 millones de euros. La gravedad
de este escenario económico, como es lógico, también se vislumbra en la recaudación
tributaria.
Todos esos efectos y parámetros negativos justifican que se pase a la acción y la
necesidad de articular medidas de reactivación en los planos sociales y económico, aparte del
reforzamiento de los ámbitos sanitario y sociosanitario. Con estos fines, se plantean como
prioridades estratégicas el mantenimiento de los servicios públicos fundamentales y la potenciación
de las capacidades sanitarias y sociosanitarias en todas las Islas. Para ello se prevé impulsar los
mecanismos y recursos presupuestarios necesarios con el fin de incrementar la capacidad de los
laboratorios canarios en la realización de pruebas diarias de PCR y su procesamiento para poder
confirmar o descartar lo antes posible casos sospechosos y sus contactos estrechos.
Además, se ampliará el
alcance de la red de Atención Primaria, sin obviarse que la reducción de riesgos sanitarios debe
incluir la adecuada protección colectiva de la población. Del mismo modo, se acometerán las
inversiones necesarias para garantizar que se cuenta en los centros hospitalarios con un incremento
adicional de camas para pacientes agudos y críticos.
En el ámbito sanitario y de Atención Primaria, se
establecerán mecanismos de vigilancia activa para garantizar la adecuada atención a todas las
personas, especialmente las más vulnerables. A todo ello se unirá el impulso de las prestaciones y
los servicios de la Ley de Dependencia en Canarias y los instrumentos de apoyo a las familias más
vulnerables que culminen con la puesta en marcha de la renta de ciudadanía, aparte de la agilización
en la tramitación de la Prestación Canaria de Inserción (PCI) y el apoyo y el complemento de las
medidas estatales en ese mismo campo. Habrá un estímulo con iniciativas propias que contribuyan a
compensar periodos sin prestaciones sociales adecuadas.
Otras de las medidas que plantea el documento base
presentado hoy, que se adjunta en esta nota, tienen que ver con la recuperación del empleo, con
adaptar la formación a distancia para dar cobertura al conjunto de los alumnos de las Islas, con la
definición de un Plan Específico de Formación Profesional y con impulsos variados a la actividad
económica.
La
propuesta también presta mucha atención a las empresas y autónomos, a la actividad industrial y
comercial, a la construcción, a la vivienda pública, a la eliminación de los trámites burocráticos,
al transporte y la movilidad sostenible, al sector primario y a la tramitación de emergencia de
distintas actuaciones. A su vez, se pone la atención en el pago más rápido a proveedores, en la
transferencia de créditos entre secciones presupuestarias, en la ampliación de los plazos de
justificación de las ayudas y subvenciones, y en la agilización de las licencias de rehabilitación y
reformas de establecimientos alojativos. Todo ello se hará con el máximo respeto medioambiental, con
la búsqueda de una sociedad más equitativa, con la apuesta por una economía más sólida y resiliente,
y con el impulso de las nuevas tecnologías y el teletrabajo, aparte de la mejora de las capacidades
financieras y presupuestarias.
Para alcanzar ese último objetivo, el de la financiación pública, el
documento recoge la necesidad de acceder al superávit de 2019, por encima de 300 millones de euros
en la Comunidad Autónoma de Canarias; la disposición de recurrir al endeudamiento para hacer frente
a las necesidades de gasto coyuntural, y la solicitud al Estado de que permita acceder a las
condiciones de déficit y endeudamiento necesarias.
Además, se debe permitir que los superávit de las
administraciones públicas de Canarias puedan utilizarse en la lucha contra los efectos directos e
indirectos de la COVID-19. Sin duda, todo esto también pasa por la defensa incuestionable del REF
canario y de sus transferencias vinculadas a programas de gasto e inversión contenidos en los
Presupuestos Generales del Estado. Estas acciones deben respetar y tener en cuenta la consideración
de Canarias como región ultraperiférica de la Unión Europea.
A las medidas descritas, se une otra batería
muy relevante contenida en el llamado programa de apoyo específico al sector turístico de las Islas,
con una política fiscal que garantice una base sólida de ingresos, con capacidad de revisión
normativa, y con inversión y compra públicas estratégicas.
La economía se debe activar con la inversión
privada, para lo que hace falta liquidez a bajo coste del sistema financiero, la movilización de los
recursos dotados por las empresas y la agilización de los plazos administrativos para la concesión
de licencias, entre otras intervenciones.
ACFI PRESS