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CajaCanarias.- La caja de ahorros reabre la Casa Massieu, edificio emblema de Santa Cruz de La Palma (recursos).


El inmueble, inaugurado ayer martes 25 de septiembre,por la tarde, ha recuperado su esencia para acoger el nuevo Espacio Cultural Rafael Daranas y la sede social de la entidad de ahorro en la capital palmera

CajaCanarias reabre las puertas de la Casa Massieu, uno de los edificios más emblemáticos de la capital palmera, cuya remodelación ha permitido recuperar para la ciudad un céntrico inmueble que ha permanecido sin actividad desde que lo asolara un pavoroso incendio en 1990.

Se trata de uno de los lugares más representativos de la capital, que ha recuperado su esencia tras el acto inaugural de este martes 25 de septiembre. El edificio alberga el nuevo Espacio Cultural Rafael Daranas, enclave que permitirá acoger todo tipo de manifestaciones artísticas, así como la sede social de la entidad de ahorro en la Isla.

Para acercar a la sociedad palmera el nuevo estado en que ha quedado el inmueble tras la remodelación, CajaCanarias ha instalado la exposición ‘Arte contemporáneo en Canarias, de la figuración a la abstracción 1904-1975’, una muestra que realiza un recorrido por los fundamentos del arte contemporáneo en Canarias, a través de una treintena de obras que constituyen el fondo de arte más antiguo de esta entidad de ahorro.

En esta propuesta figuran piezas de los artistas Ángel Romero, Néstor de la Torre, Francisco Borges, César Manrique, Manuel Martín, Óscar Domínguez, Santiago Santana, José Julio Rodríguez, Carlos Chevilly, Lola Massieu, Manolo Millares, Enrique Lite, Pedro González, Máximo Escobar, Cristino de Vera, y Pepe Abad, cuya escultura ‘Retablo de Fuencaliente’, preside la estancia por su envergadura. La instalación estará abierta al público hasta el próximo 30 de noviembre, en horario de lunes a viernes, de 10:30 a 13:30 y de 17 a 21 horas, y sábados de 11 a 14 y de 17 a 20 horas.


Valor histórico

La Casa Massieu fue construida entre 1779 y 1785 por el coronel Juan Massieu Fierro, tras haberse incendiado en 1770 el edificio que anteriormente ocupaba el solar, que también es histórico, pues en él tuvo su casa el adelantado Alonso Fernández de Lugo, hasta que fue quemada por piratas franceses en 1553. Los habitantes posteriores fueron ilustres palmeros, como José Massieu Rodríguez, diputado a Cortes por La Palma, o Felipe Massieu y Tello de Eslava, alcalde constitucional de La Palma en 1822.

La familia Massieu la había adquirido y la había convertido en la mejor vivienda de toda la ciudad, según recoge en sus escritos el cronista oficial de Santa Cruz de La Palma, que destaca la espectacularidad de su patio interior de cantería. En su fachada principal se conjugan elementos barrocos y neoclásicos, que la singularizan entre las edificaciones de su entorno. Su fachada a la calle Álvarez Abreu tenía elementos de la arquitectura tradicional, como una balconada que ahora no existe. En su época, fue el edificio más alto de la zona al contar con un mirador rematado con cerámica sobre las cinco plantas existentes en la parte trasera.

Otro de los aspectos característicos era la presencia de cuatro bustos de mármol de figuras inspiradas en la antigüedad clásica, que flanqueaban el óvalo central con el escudo de sus primeros propietarios, Nicolás Massieu Salgado y Clara Margarita de Sotomayor, mientras que las esquinas se completaban con unas gárgolas de piedra.

La última vez que las llamas se apoderaron del edificio fue el 5 de enero de 1990. Tras este incendio, pocos pensaban que la casa volvería a recuperar su esplendor original, hasta que CajaCanarias la adquirió para remodelarla con la intención de convertirla en su sede social en La Palma y recuperarla para uso público.

Conscientes de la importancia histórica, arquitectónica y urbana de este edificio, esta entidad de ahorro se comprometió a devolver su prestancia a una construcción tan significativa para Santa Cruz de La Palma en su apuesta por seguir engrandeciendo el patrimonio de una ciudad que oferta el más bello y elegante entorno que pueda encontrarse en las Islas Canarias.
Intervención

El proyecto de rehabilitación de la Casa Massieu por parte de CajaCanarias fue encargado al arquitecto especialista en actuaciones patrimoniales, José Miguel Márquez Zárate, acometiéndose cinco líneas de actuación: apeo, conservación y restauración de las fachadas, medianeras y cuerpo mirador de la Casa, aprovechamiento del subsuelo con la concepción de una singular sala de actividades culturales, y reconstrucción del edificio siniestrado en torno a las galerías que conformaban el patio central, en estado de ruina.

El edificio responde a las invariantes estructurales de la arquitectura tradicional: muros de carga sustituidos por una estructura de hormigón armado y forjados de madera de pino tea. Los primeros, facilitan el apoyo de todas las estructuras de madera en la totalidad de las plantas, incluyendo escaleras y galerías que discurren en torno a un gran patio central. La totalidad de los trabajos realizados, al igual que los del resto de las obras de esta Casa, han tenido un marcado carácter manual y artesanal.

Los techos tradicionales de la Casa son de secciones generosas, vistos, planos y transitables. Sus huecos han sido rematados con nobles carpinterías de madera de tea igual que los pavimentos de las plantas altas, mientras que los de la planta baja son de piedra natural. La planta semisótano constituye la excepción, siendo de cristal tratado al ácido en paramentos verticales y mármol tipo travertino italiano con franjas de piedra basáltica en pavimento y acero corten, y techo acústico.

Todas las escaleras son singulares, pero destaca la recuperada principal de la casa junto al patio central por sus dimensiones, trazado y majestad. De esta escalera resalta la tribuna en entreplanta que preside su frente según se accede desde la calle. También tiene interés la nueva escalera de bajada a la sala de actividades culturales desde la Calle Real, resuelta de manera compacta mediante perfiles metálicos y bloques de travertino.

De toda la actuación realizada en este singular inmueble habría que destacar el Salón Principal con frente a la Plaza de España en el que se ha respetado una pintura mural que adornaba esta dependencia así como el entablonado carbonizado de una ventana lateral como recuerdo del voraz incendio que sufrió la casa.

De relevancia es también la restauración del horno exterior, del mirador y su linterna de salida a la última terraza balcón de la casa que rememora la fuerte relación existente entre los ciudadanos de Santa Cruz de La Palma, su actividad comercial, su relación con el Gran Océano y los barcos que lo surcaban.
Se ha logrado, por tanto, recobrar la esencia de una construcción peculiar en el corazón de la Plaza de España y en el entorno de la Iglesia de El Salvador y el Ayuntamiento, donde confluyen el carácter monumental de estas edificaciones y se desarrolla la más conseguida y conocida escenografía del casco histórico de Santa Cruz de La Palma.

Es donde el conjunto de edificaciones de la Calle Real muestra su máximo esplendor y en el que las tipologías de edificación adquieren una sabia distribución y jerarquía. Este conjunto constituye un núcleo de valor patrimonial único en Canarias, del que se espera la mayor rentabilidad cultural para los ciudadanos de la Isla Bonita.


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