El presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres,
presidió hoy la reapertura oficial del Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel, un establecimiento
que desde su inauguración en 1890 ha sido el punto de referencia de la vida social de la
ciudad
y un referente del éxito turístico de Las Palmas de Gran Canaria.
Este emblema de la isla
se erige en pleno centro de la ciudad, que, a lo largo de los años, ha ido forjando su identidad y
creando un vínculo emocional indeleble con la isla y con su gente. Cada estancia respira la esencia
de la cultura y la autenticidad, y parece que el tiempo se detiene para poder disfrutar del lujo en
todo su esplendor.
Un siglo después, alojarse en el hotel es sinónimo de naturaleza y tradición, pudiendo
disfrutar del mismo modo de lo mejor de la ciudad, sus calles comerciales y sus principales áreas de
interés.
Un
viaje de 130 años de historia
Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel abre sus puertas para realizar
un viaje en el tiempo, donde los espacios del hotel se convierten en protagonistas, y la historia y
la vanguardia se dan la mano a través de las obras de arte, la arquitectura y la
gastronomía.
La
velada se inició en la entrada del hotel, donde los invitados, reunidos en diferentes grupos,
esperaban con ilusión. Entretanto, la voz de la presentadora de informativos de Televisión Canaria
Pilar Rumeu, maestra de ceremonias de esta inauguración, contó a los asistentes la dinámica de la
experiencia que iban a punto de vivir, diseñada por Israel Reyes, fundador de la compañía Clapso
Producciones desde la que crea espectáculos teatrales y produce actividades escénicas para
eventos.
De
forma inesperada, las luces se apagaron y el edificio de Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel se
iluminó con un video mapping, de 60.000 lúmenes de videoproyección, que narraba la historia del
hotel; un viaje que comienza en 1890 y continúa en 2020.
La ruta hacia África liderada por el arquitecto James
Marjoribanks MacLaren desemboca en las Islas Canarias, donde los ingleses quedan impresionados por
la belleza natural del paisaje. Decididos a crear un hotel que les haga sentir en casa, diseñan un
oasis en Las Palmas de Gran Canaria.
La construcción del hotel, que recibe su nombre gracias a una pequeña
ermita de la capital, ilusiona a la población de la isla, que sigue de cerca la creación de las
salas de lectura, de fumadores, de descanso, de juegos, y el Gran Salón de fiestas en el que ya se
imaginan bailando.
La leyenda cuenta que, cuando abrieron por primera vez las puertas del hotel, el tiempo se
detuvo una milésima de segundo. Fue casi inapreciable, pero los invitados nunca olvidaron esa
sensación.
En
1946, el arquitecto Miguel Martín-Fernández de la Torre reconstruye el hotel siguiendo las ideas de
su hermano Néstor Martín-Fernández de la Torre. Se crea una armonía perfecta entre el estilo
colonial de MacLaren y su estilo neocanarista.
El fin de esta historia, que tuvo una duración de 4
minutos y 20 segundos, dio paso a dos carruajes que entraron en escena. En ellos, 12 personajes
ingleses se acercaron al hotel vestidos con ropa de 1890, obra de Sastrería Cornejo, empresa
referente mundial en la creación de vestuario de época para el cine, el teatro y la televisión. Era
momento de adentrarse en un recorrido inolvidable.
Recorrido experiencial
Hall Principal
El recorrido por la historia viva de Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel comenzó en el
hall principal. El director de teatro Víctor Formoso se puso en la piel del botones del hotel para
dar la bienvenida a los asistentes. Un viaje a 1890 estaba a punto de empezar…
Patio Doramas
La segunda parada guía a los invitados fue al Patio Doramas para
disfrutar de la hora del té. En esta velada, el espacio se vistió de estampas de fotografía antigua
de personas ilustres, como Winston Churchill o Maria Callas, que, durante los siglos XX y XXI, han
pasado por el hotel dejando su huella, su cultura y su talento.
Se unieron a estos los personajes que, desde
1890, han llegado a la isla para descubrir cada una de las estancias de Santa Catalina, a Royal
Hideaway Hotel. En los balcones, una actriz recitaba fragmentos de John Grey, poeta inglés que pudo
servir de inspiración a Oscar Wilde para la creación de uno de sus personajes más reconocidos,
Dorian Grey.
Salón Miguel Martín Fernández de la Torre
En el
Salón Miguel Martín Fernández de la Torre, un emblemático salón señorial donde disfrutar de la obra
del pintor Jesús Arencibia, el tiempo se detuvo contemplando una danza contemporánea que
representaba las ocho piezas de Poema de la Tierra, obra de Néstor de la Torre que, tras su muerte,
quedó inconclusa.
Los acompañaban el pianista Sergio Alonso, pianista solista invitado de la Orquesta
Filarmónica de Gran Canaria, y el artista José Pulido con el chelo. Los músicos tocaban un adagio
que envolvía el salón de la elegancia y la exquisitez características de Santa Catalina, a Royal
Hideaway Hotel.
Patio de las Tortugas
En el Patio de las Tortugas,
uno de los espectaculares espacios exteriores del hotel que 'abrazan' al Salón Miguel
Martín-Fernández de la Torre, los cuadros cobraban vida en un homenaje al cine inspirado en hoteles.
Las películas Casablanca, Muerte en Venecia, Una habitación con vistas y El Gran Hotel Budapest
viajaban a Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel a través de representaciones de cuadros humanos en
3D.
La banda
sonora de esta propuesta llegaba de la mano del cuarteto de cuerda Allegoría, que interpretó las
canciones más reconocidas de las películas. La formación ocupa, desde 1998, un espacio destacado
gracias a su amplia y variada propuesta musical. Durante más de dos décadas, los cuatro músicos -dos
violines, una viola y un violonchelo- han puesto ritmo a todo tipo de actos sociales, con repertorio
clásico y de todos los tiempos.
Sala de exposiciones
El
recorrido experiencial finalizó, pero no fue la única sorpresa de la noche. El Museo Canario, nacido
en 1880 para impulsar el desarrollo científico y cultural de Las Palmas de Gran Canaria, añadió un
toque especial.
La exposición 'Hotel Santa Catalina: Historia de Las Palmas de Gran Canaria' es una
muestra organizada por el Centro de Documentación de El Museo Canario a partir de sus fondos
históricos. Se trata de una exposición que repasa la historia del hotel con motivo de su reapertura
como Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel, de Barceló Hotel Group, acontecimiento que coincide con
el 130 aniversario de la primera inauguración del establecimiento hotelero, acontecida en 1890, y
con el 140 aniversario de la apertura de El Museo Canario.
A través de los documentos presentados en la
exposición, los huéspedes y visitantes pueden comprobar la importancia que este hotel ha tenido en
la sociedad grancanaria a lo largo de los años, rememorando épocas históricas e incrementando el
nivel de identificación con el nuevo proyecto.
Como Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel, el museo
representa uno de los más tempranos atractivos turísticos de la ciudad. En esta celebración, sus
obras se exponen en el Salón Arencibia, un espectacular espacio donde el eclecticismo arquitectónico
combina lo mejor del arte antiguo y la elegancia más refinada, rindiendo homenaje al pintor que
decoró la estancia.
La exposición estará instalada hasta el día 2 de marzo de 2020. Después de esa fecha,
permanecerá disponible una muestra formada exclusivamente por paneles informativos.
Salón Palmeras
Adentrase en Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel es comenzar un
viaje para los cinco sentidos. Es descubrir los olores, los sabores y los espectaculares matices de
la comida canaria e internacional en cada bocado, en cada sorbo, en cada plato.
En su 130 aniversario, el
hotel ofrece una armonía perfecta entre tradición e innovación para transmitir nuevas emociones. El
Salón Palmeras, un exclusivo salón donde la elegancia te envuelve desde el primer momento, fue el
destino final de la velada. En él, la propuesta gastronómica, fusión de la cocina de Poemas y Santa
Catalina, a Royal Hideaway Hotel, se compuso de 12 elementos y áreas dedicadas al queso canario y
productos ibéricos. Los artífices fueron los hermanos Padrón junto con Iker González, chef del
hotel, que presentaron algunos de sus platos en directo.
También hubo espacio para los cócteles. En una barra, el
excepcional mixólogo de Alis Rooftop Bar, Marco Martínez, preparó los cócteles que mejor combinaban
con la propuesta gastronómica diseñada especialmente para esta noche.
Patio Los Geranios
La propuesta musical de Gran Canaria Big Band, pieza fundamental del
patrimonio musical canario desde 1997, ambientó el cóctel en el Patio Los Geranios. Situado junto a
la Terraza Palmeras y abierto a la piscina exterior del hotel más emblemático de Canarias, el
magnífico patio hace de la celebración una ocasión única donde disfrutar de un ambiente distendido y
elegante al aire libre.
Desde el Camarote Pool Bar & Restaurant, vestido para la ocasión, Pilar Rumeu dio la
bienvenida a los asistentes de una noche única, y cedió el testigo a las intervenciones oficiales:
el presidente de la Sociedad del Hotel Santa Catalina y concejal de Turismo, Pedro Quevedo; el
alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo; el presidente de Canarias, Ángel Víctor
Torres; y, por último, Simón Pedro Barceló, copresidente de Barceló Hotel Group.
A la finalización de los
discursos, el artista Hirahi Afonso sorprendió con una pieza de timple que hace las delicias de los
amantes de la música canaria. Tras él, continuaron la Gran Canaria Big Band y, finalmente, dio la
última nota Sonia Santana, cantante e intérprete grancanaria, quien entonó dos piezas a
piano.
Con el
cambio de día, fuegos artificiales salieron del Parque Doramas e iluminaron el cielo en una muestra
espectacular de pirotecnia. El hotel afronta su nueva etapa mirando hacia el futuro, pero
conservando
lo mejor del pasado para ser, hoy y siempre, uno de los mejores hoteles de Europa
y un símbolo de Las Palmas de Gran Canaria. La leyenda continúa.
ACFI PRESS