La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas comenzaba este mediodía el juicio contra Renato C.B., un súbdito boliviano que está siendo juzgado por un jurado popular, ya que se le imputa un delito de homicidio por el que la Fiscalía pide para él 15 años de prisión y que indemnice a la madre de la víctima con 100.000 euros.
El acusado reconocía hoy los hechos y se confesaba "autor de los mismos", aunque reconocía que nunca la acosó o prohibió nada con anterioridad, a pesar de que la relación pasaba por un "distanciamiento" antes de matarla. Renato C.B. también explicaba que una vez propinó a la víctima "un cachetón, pero no la agarré por los pelos ni la pateé", por lo que fue denunciado pero aclaraba que no amenazó con matar a su madre si no retiraba la denuncia.
El imputado también confesaba que había dicho a su novia, antes de estrangularla, y porque ella ya no quería irse a vivir con él pese a haberse casado a escondidas en Bolivia, que "aunque tuviera que pasar cuarenta o cincuenta años en la cárcel" no permitiría que ella no fuera de él, porque "me había destrozado, pero no era una amenaza, ya que no podía obligarla a que estuviera conmigo. En ese momento nos peleamos, nos arañamos, nos insultamos y nos lanzamos objetos, y puse mis manos en su cuello y cuando la solté no sabía si estaba viva o muerta, pero nunca la apreté con los puños cerrados sino con las manos". Tras esto, el acusado señalaba que "estaba asustado y me fui a casa, y quería entregarme a la policía pero tenía mucho miedo y no comenté a nadie lo que había pasado". Una vez que fue detenido, y, como adelantaba en su intervención la fiscal, el imputado aseguró: "sé lo que he hecho y asumo mi responsabilidad".
Por estos hechos, tanto el Instituto Canario de la Mujer como el Servicio Integral de la Mujer del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria solicitan 25 años de prisión por asesinato. Po su parte, y por el mismo delito, la acusación particular, que represeta a la familia de la víctima, pide 20 años de cárcel, y el abogado del Estado 18. Por último, la defensa del imputado considera que el joven pasaba "por un trastorno mental transitorio" y que se trata de un homicidio porque la víctima se defendió y no hubo ensañamiento. Además, según la abogada de Renato C.B. fue "detenido porque lo confiesa", por lo que solicita la "libre absolución".
El joven, que actualmente tiene 22 años, está acusado de haber matado a su novia, su compatriota Cinthia Dueña Vaca, el 1 de octubre de 2005. La fiscal María Rosa Rubio recuerda en su escrito que Cinthia, que en el momento de los hechos tenía 18 años, llegó a Gran Canaria en septiembre de 2004 para reunirse con su madre, que residía en la capital desde hacía algo más de un año, y que poco después llegó a la isla el acusado, que mantenía con la joven una relación sentimental.
"En horas de la tarde del 1 de octubre de 2005 el acusado quedó con Cinthia a la salida del trabajo y estuvo con ella y una amiga en el Bar Canguro del barrio de San Cristóbal. Cuando la amiga se fue, el acusado y su novia se fueron al domicilio de ella, sito en la calle Málaga, y una vez allí ambos jóvenes se acostaron en el sillón del salón de la vivienda. El acusado le fue quitando la ropa a su novia mientras la besaba y le proponía mantener relaciones sexuales, a lo que Cinthia se negó aduciendo que se encontraba cansada. Ya en ropa interior ambos, la joven se quedó dormida durante unos diez minutos abrazada al acusado, mientras él permanecía despierto. Cuando Cinthia se despertó le preguntó a Renato lo que le pasaba y él le contestó que estaba preocupado por su relación pues dudaba de los sentimientos de ella hacia él", señala el escrito de calificaciones de la Fiscalia.
En el texto se añade que ella le puso objeciones a irse a vivir juntos, tal y como él pretendía, aduciendo que quería libertad. "El acusado calló un momento y rompió su silencio de inmediato para advertirle a su novia que, aunque tuviera que pasar cuarenta o cincuenta años en la cárcel, no permitiría que ella no fuera con él, y, acostados como estaban de lado uno frente al otro mirándose a la cara, la agarró del cuello con las mans y apretó con fuerza los dedos para quitarle la vida", señala.
"La joven se revolvió y cayeron los dos al suelo, en donde ella luchó como pudo para zafarse de su agresor, arañándole la cara y el cuello y golpeándole en varias partes del cuerpo con las piernas y, aunque por momentos la soltaba, la volvía a agarrar de nuevo. El acusado apretaba sus dedos contra el cuello de su novia, consciente como era de que así la mataría, y, con dicha intención de arrebatarle la vida, continuó apretando hasta que sus dedos se quedaron sin fuerza y optó entonces por cerrar los puños y apretarlos contra la garganta de la joven hasta que la misma dejó de ofrecer resistencia y murió asfixiada. Ya muerta, el acusado arrastró el cadáver de su novia hasta su cuarto, lo escondió debajo de la cama y cerró la puerta del dormitorio", resalta el escrito.
El fiscal destaca igualmente que a la mañana siguiente el cuerpo de Cinthia fue encontrado por su madre y el acusado fue detenido en su domicilio de la calle Joaquín Costa por agentes del Cuerpo Nacional de Policía. También recoge el escrito que la semana antes a los hechos, en concreto el sábado 24 de septiembre, el acuado había regresado de Barcelona, donde trabajó en una vendimia durante unas semanas, y ese mismo día había agredido a la joven en plena vía pública, aunque ella, tras denunciar en Comisaría, optó por retirar la denuncia después de hablar con su novio, aunque el procedimiento continuó su curso y el joven fue condenado por un delito de maltrato familiar por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de la capital grancanaria a las penas de cuatro meses de prisión y a dos años de privación del derecho a la tenencia y porte de armas.
ACFI PRESS