La Esfera de los Libros acaba de publicar 'El padre Ángel', una biografía del fundador de 'Mensajeros de la Paz' realizada por el periodista Jesús Bastante. Por este motivo, el ex ministro de Justicia y jefe de la Oposición en el Parlamento de Canarias, Juan Fernando López Aguilar, presentaba la obra en el Club de Prensa Canaria con la asistencia del biografiado.
"Nunca en la historia hubo tanta solidaridad como ahora porque los dirigentes políticos se preocupan", expresaba el Padre Ángel, aunque hacía hincapié en que "hay muchos niños y ancianos carentes de lo más esencial, ya no sólo de una buena residencia o de alimentos, sino de cariño".
Por su parte, Juan Fernando López Aguilar explicaba que se encontraba en el acto "en homenaje al Padre Ángel, fundador e inspirador de Mensajeros de la Paz, porque he sido ministro de Justicia de una gobierno bastante comprometido con la solidaridad".
En 1962, el padre Ángel, un joven cura recién ordenado, fundó en su Asturias natal una pequeña asociación para proporcionar a los niños de la calle un lugar lo más parecido posible a un hogar, huyendo de los estereotipos de hospicios y orfanatos de la época. Hoy, cuarenta y cinco años después, Mensajeros de la Paz es una de las organizaciones sociales con más proyección internacional, con millares de hogares para niños y ancianos en todo el mundo. Sin embargo, el padre Ángel sigue siendo un gran desconocido para mucha gente.
En estas páginas, abre su corazón al periodista Jesús Bastante Liébana y le cuenta su lucha incansable para que Mensajeros pueda ayudar al mayor número de personas, sus relaciones con políticos y famosos para conseguir financiación, su combate contra la enfermedad y, sobre todo, su visión para lograr un mundo mejor:
«Creo en un mundo en el que desaparezcan la pobreza, la desigualdad, la injusticia, el dolor, en el que la vida sea más fácil y agradable para todos. Un mundo mejor es posible, y lograrlo está en nuestras manos. Para ese cambio, el amor es el arma principal, y la participación de todos, la clave indispensable. “Amar y dejarse amar” es el eje principal de la actividad de Mensajeros de la Paz, y el pensamiento que ha guiado toda mi vida».
Sinopsis
En el primer capítulo de este libro publicado por La Esfera de los Libros, el sacerdote recuerda, a propósito de la grave enfermedad que a punto estuvo de costarle la vida hace unos años, los comienzos de su vida, su infancia y la decisión de hacerse sacerdote. Una opción vital que, como se observa en “Un ángel caído del cielo… de Mieres”, estuvo íntimamente ligada al compromiso por los más necesitados, por los niños pobres y abandonados de su tierra natal: los chicos de las estaciones de autobús y tren de Oviedo. Y no exenta de problemas, también desde los comienzos, con la propia Iglesia y con las instituciones franquistas, que no veían con buenos ojos cómo un cura –en realidad, dos curas, dos Ángeles– vestía sin clergyman y se ensuciaba las manos con pobres, prostitutas e inmigrantes.
En el capítulo “Del Caudillo a los nietos del Rey”, el autor repasa la expansión de La Cruz de los Ángeles, posteriormente denominada Mensajeros de la Paz, por toda España, que estuvo íntimamente ligada a las relaciones de Ángel García con Don Juan y Doña María de las Mercedes; con Franco –«un niño abandonado»– y, en una relación que se mantiene dentro de la amistad y el respeto, con Don Juan Carlos y Doña Sofía, que se ha extendido a los Príncipes de Asturias y el resto de la Familia Real. Mención especial merece la intimidad entre el padre Ángel y la Reina Doña Sofía, «una mujer que se mancha las manos» y que padece ante la pobreza y el sufrimiento de los niños.
Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar –de manera especial, Ana Botella– y José Luis Rodríguez Zapatero son algunos de los protagonistas del tercer capítulo, que aborda los encuentros y desencuentros, las discusiones, las cartas de dimisión y los conflictos, pero también los apoyos que el sacerdote asturiano ha tenido a lo largo de la democracia con sus máximos representantes. “La política… y los políticos” desmonta las tesis de quienes han pensado que Mensajeros de la Paz estaba al lado de los poderosos. Estas páginas demuestran que, más bien al contrario, los poderosos optaban por apoyar la labor del padre Ángel, tanto en España como en todo el mundo, pese a su cabezonería, rotundamente asturiana, que le llevaba a generar conflictos con todas las Administraciones. Especialmente significativas son las revelaciones que el sacerdote realiza sobre las «uniones parentales», opción que estuvo a punto de concitar el consenso de Iglesia y Gobierno ante los matrimonios gay, o las verdaderas razones del desencuentro entre Ana Botella y Ángel García, hoy en vías de superarse.
En “El padre… y los papas”, el padre Ángel repasa sus relaciones con todos los Pontífices, desde Pío XII a Benedicto XVI, el Papa que ha otorgado al sacerdote y a su obra el papel de cubrir el hueco dejado por Madre Teresa de Calcuta. En este capítulo, el presidente de Mensajeros de la Paz no tiene dudas en valorar a Pablo VI como «su» Papa, abordar las hipótesis acerca de la muerte de Juan Pablo I, recordar los problemas vividos durante el Pontificado de Juan Pablo II (con la existencia de un expediente sobre sus polémicas declaraciones en la Santa Sede) o los emotivos momentos vividos en Roma durante la elección de Joseph Ratzinger y su reciente encuentro con los «niños de la guerra». A su vez, el sacerdote habla de «sus» obispos, aquellos con los que ha compartido penas y alegrías, a los que ha tenido por amigos y enemigos en sucesivos momentos, desde el cardenal Tarancón a Rouco Varela.
El capítulo “La Iglesia en la que creo” refleja a un Ángel García profundamente comprometido con su Iglesia, en la que vive «a gusto» aunque no cese de implorar por una Iglesia distinta a la oficial, en la que quepan todos: gays, divorciados, curas casados… El sentido recuerdo del Concilio Vaticano II, del que hoy se acuerdan «cuatro gatos», y la difícil relación entre liturgia, obediencia y acción social son otros puntos de estas páginas, en las que el sacerdote, que celebra misa todos los días, «y con todos los capisayos», no duda en opinar acerca de los últimos escándalos, desde Entrevías a la vuelta a las misas en latín.
“Benditos niños, malditas guerras” es un sentido homenaje a «los otros», los desconocidos, aquellos alejados del poder, del progreso, de la sonrisa… y que sin embargo suponen la verdadera razón de ser de este hombre y de su «multinacional de la solidaridad», presente en casi medio centenar de países, desde Irak a Benin, pasando por Líbano o República Dominicana. Frente a los personajes que han ayudado a crear el mundo que conocemos, el padre Ángel demuestra que también, y sobre todo, vive cerca de los últimos entre los últimos, «los más pobres de entre los pobres», que diría su admirada Teresa de Calcuta. En este capítulo, además, se repasa la ingente labor de cooperación internacional llevada a cabo por Mensajeros de la Paz.
El séptimo capítulo habla de “Los otros protagonistas”, la otra pata del banco de Mensajeros de la Paz. Los ancianos y su papel en el presente y el futuro de la sociedad, la lucha contra la soledad –«la principal enfermedad de nuestro tiempo»–, y lo fácil que resulta ilusionar a nuestros mayores. Junto a ello, Ángel recuerda a aquellos personajes, que con la luz de los focos o en la intimidad de un cuarto, han contribuido a cambiar la visión del mundo y de la vida del sacerdote: Tinín, Juan, los portugueses… pero también Madre Teresa, Escrivá de Balaguer, Cantinflas…
“La familia, en corto” es el título del capítulo que Ángel García dedica a los suyos, sus compañeros de trabajo, los niños que han vivido en su casa y especialmente Josué, la fuente de todos sus desvelos desde hace varios años. Nieves, Wallid, Pedro, Quique… tantos y tantos que forman la verdadera familia de este sacerdote, que no tiene reparos en considerarse «un privilegiado». Y que, sin embargo, en muchas ocasiones siente como propia la soledad, el silencio, las ansias por formar una familia…
El último capítulo, “Un tercer grado”, no es más y menos que eso. Una conversación,
«a calzón quitado», entre el autor y su biografiado, en el que éste desvela sus deseos más íntimos,
sus pesadillas, su visión de la vida, del poder y de la muerte, los consejos para sus sucesores y la
obligación de trabajar por hacer de este mundo un lugar más acogedor para todos.
El autor
El Padre Ángel: Mensajero de la Paz es la primera biografía de Ángel García, fundador y presidente de Mensajeros de la Paz. Ha sido escrita por Jesús Bastante Liébana (Madrid, 1976), licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y, desde enero de 2000, responsable de información socio-religiosa del diario ABC.
Bastante es autor de Los curas de ETA, Benedicto XVI, el nuevo Papa y Setién. Un pastor entre lobos, publicados por esta editorial en los años 2004, 2005 y 2006 respectivamente.
Parte de los derechos del autor han sido cedidos a Mensajeros de la Paz para la construcción de la Casa de la Paz, un hogar para aquellos niños de la guerra y el sufrimiento que han de venir a España para recibir formación, atención sanitaria o, simplemente, el cariño que les falta.
ACFI PRESS