El temporal que dejó más de 150 litros de agua por metro cuadrado en el municipio grancanario de Valsequillo dejó también importantes secuelas en sus vías, especialmente en la GC-810, que une Telde con Valsequillo por el barrio de San Roque. Así, la vía está cortada en el kilómetro 7 después de que parte de la misma se desplomara, rompiendo incluso una tubería de aguas fecales de la zona.
La Policía Local fue la que se encontró con el panorama el pasado domingo, cortando de inmediato la carretera ante el peligro para los usuarios de la misma, especialmente por la intensa niebla que había en esos momentos y que podían provocar una tragedia.
En estos momentos la vía sigue cortada al tráfico a la espera de que el Cabildo estudie la situación y lleve a cabo las obras oportunas para que se pueda reabrir a la circulación ya que en estos momentos sigue siendo un gran peligro pues buena parte de la carretera está en el aire, sin base que la sustente. El cierre de este tramo afecta seriamente a los vecinos de San Roque ya que para poder llegar hasta el barrio tienen que desviarse por La Calzada y atravesar el casco de Valsequillo.
Además, aproximadamente en el punto kilométrico 5,500 de la misma vía, a la altura de Cuevas Blancas, la carretera se encuentra completamente hundida y con un grave riesgo de desplome, teniéndose que cortar aunque los vehículos pueden seguir circulando aprovechando que el tramo coincide con una parada de guaguas que facilita la circulación en estas circunstancias.
Por último, nueve vehículos se encuentran aislados y sin poder circular en el Barranquillo de Juan Inglés ya que se produjo el desplome de parte de una carretera secundaria que lleva hasta sus viviendas. Por la parte que ha quedado con menos daños pueden pasar personas en incluso motocicletas, pero si lo hicieran los vehículos corren un grave daño de precipitarse al vacío.
ACFI PRESS